El panfleto que desconocidos introdujeron a su casa por debajo de la puerta que da a la calle, dejó estupefacto a Carlos*.
El anónimo le sentenciaba escuetamente que tenía 24 horas para irse del barrio, de lo contrario sería objetivo militar. Carlos es presidente hace ocho años de una junta de acción comunal en la ciudadela de Juan Atalaya.
Al día siguiente a este líder comunitario le tocó buscar posada en un barrio de la ciudadela La Libertad, en el extremo opuesto de su antiguo domicilio, a donde llegó acompañado de su esposa y tres hijos, todos menores de edad.
Este fenómeno del desplazamiento intraurbano está en pleno auge en Cúcuta y casi todos los afectados son líderes comunales, líderes sociales y, en un porcentaje menor, comerciantes.
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La vocera de la Confederación Comunal de Norte de Santander, Martha Maldonado, reveló a La Opinión que el movimiento comunal está muy preocupado porque en las últimas semanas han estado llegando amenazas en sobres anónimos a las casas de los dirigentes, en los que les están dando horas para salir de sus casas con sus núcleos familiares.
El problema, dijo la dirigente comunal, es que muchos no cuentan con recursos y les ha tocado ir a vivir en improvisados ranchos en otras comunas, y otro tanto ha tenido que pagar arriendo.
Maldonado dijo que la situación se está complicando cada vez más y ello afecta la organización comunal y el papel que desempeña en la ciudad.
Expresó que la denuncia ya se formuló en el Ministerio del Interior y en la misma Confederación Nacional Comunal en Bogotá.
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“Lo que preocupa es cómo está quedando el núcleo familiar, porque el daño psicológico a los líderes es grande” dijo la vocera de la organización comunal.
Añadió que esta situación se sale de las manos y por ello solicitaron a las autoridades hacer las respectivas investigaciones para que se detenga este delito. En la última semana fueron tres los líderes comunales amenazados lo que asciende a 45 en el presente año.
Naciones Unidas en su informe más reciente expresó su preocupación por lo que sucede en la capital nortesantandereana, toda vez que además de lo que pasa en Cúcuta también se está presentando en municipios del departamento como Villa del Rosario, El Zulia, San Cayetano, Toledo, Los Patios, Puerto Santander y el Catatumbo.
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Esta situación convierte a Cúcuta en municipio receptor de líderes amenazados, lo que agudiza la situación dado que no se cuenta con recursos para brindarles atención en la ciudad, dijo Maldonado.
El problema -dijo- es que la organización comunal ni los líderes saben de dónde provienen las amenazas.
El director de la Fundación Progresar, Wilfredo Cañizares, le dijo a La Opinión que la situación en Cúcuta y el área metropolitana tienen que ver con la presencia de bandas criminales y guerrillas que operan en el territorio y que se han ido fortaleciendo, algunas de ellas dedicadas con la distribución al detal de sustancias ilícitas o también llamado microtráfico.
Estas tienen que ver con Eln, disidencias de las Farc, Autodefensas Gaitanistas, ‘Banda de Porras’ y Epl, entre otras.