Álvaro José Carvajal Acosta se sumergió a lo más profundo del lago de Tota en Boyacá y, allá bajo, pudo recolectar muestras y monitorear las condiciones ecológicas del agua.
No tuvo la necesidad de camuflarse en un buzo. Simplemente dejó volar la imaginación y diseñó, para ello, el dron acuático que denominó ‘KORE’. Y ese robot, que viaja bajo el agua sin requerir la intervención de un operador, lo visionó desde el semestre pasado, para un concurso en Hanover, Alemania: el iF Design Talent Award.
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Compitió en la categoría de estudiantes contra 4.000 diseñadores de 40 nacionalidades distintas y en donde hubo 75 seleccionados como ganadores. Pero el único de Latinoamérica fue el cucuteño Álvaro José Carvajal Acosta, de 23 años de edad. También ha sido el único colombiano en recibir esta distinción desde que fue fundado el iF International Forum Design, en 1954.
Es considerado como un equivalente al Premio Óscar, es decir, es de los reconocimientos más prestigiosos a nivel mundial de diseño.
Y el joven cucuteño que está cursando décimo semestre de Diseño Industrial en la Universidad Nacional de Colombia pudo alzarse con el galardón.
En su sustentación Carvajal Acosta reitera que ese diseño conceptual de un dron acuático es “para facilitar las actividades de recolección de muestras y monitoreo de las condiciones ecológicas de cuerpos de agua”.
Y su referencia se centró en el caso de estudio del lago de Tota, situado en jurisdicción de los municipio de Cuítiva, Tota y Aquitania, Boyacá, a 200 kilómetros al noroeste de Bogotá.
De ese cuerpo de agua “dependen cerca de 300.000 personas para su consumo doméstico. Este lago ha sido modificado por diversas actividades humanas, como la deforestación, la piscicultura, y el monocultivo de cebolla larga, con un alto uso de agroquímicos, ha causado el deterioro de las características ecológicas y de la calidad del agua, el equipo de científicos debe recoger periódicamente muestras para analizarlas en el laboratorio.
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Las actividades agrícolas cerca del lago, han afectado directamente a la calidad del agua. Los pesticidas de los cultivos se filtran a través del suelo y afectan a la composición química del agua del lago y generan sedimentos. La toma de muestras de agua, ensayos de toxicidad multi-concentración y la obtención de elutriados deben hacerse en varios puntos del lago a diferentes profundidades, lo que hace que el trabajo de los buzos sea arriesgado y difícil”.
Por eso surge ‘KORE’ “como alternativa mucho más segura y eficiente, a diferencia de un buzo”, sostiene el joven estudiante.