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Economía
Del aula al ecosistema: cómo diseñar habilidades para el futuro del trabajo
Paulo Blikstein advierte en el IFE Conference 2026 que formar personas ya no basta. Sin ecosistemas de habilidades, la educación seguirá fallando al empleo.
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René Mora Vicuña
Jueves, 29 de Enero de 2026

Formar talento ya no es tarea exclusiva de las universidades. El desafío actual es construir ecosistemas donde educación, empresas y Estado actúen de manera coordinada. Así lo afirma Paulo Blikstein, director del laboratorio de investigación del IFE.

"El error es pensar en habilidades como un problema solo del sistema educativo; en un mercado laboral cambiante, la formación debe ser compartida y continua, desde la educación básica hasta la vida adulta", expresa el experto en políticas educativas.

Un ecosistema de habilidades, explica, comienza con una visión clara de desarrollo productivo. Los países deben identificar qué sectores estratégicos quieren impulsar y qué capacidades demandará su economía en los próximos años.

A partir de ahí, el siguiente paso es mapear brechas. “No se trata de formar más profesionales, sino de formar los que se necesitan. Ese diagnóstico permite alinear la oferta educativa con la demanda real", señala Blikstein. 

Las universidades cumplen un rol central, pero no único. Deben aportar pensamiento crítico, capacidades analíticas y aprendizaje profundo. Las empresas, en cambio, están mejor posicionadas para enseñar habilidades específicas y contextuales.

Blikstein destaca la importancia de los modelos híbridos: prácticas, programas de aprendices y formación dual reducen la distancia entre estudio y empleo. “Aprender trabajando deja de ser una excepción”.


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La flexibilidad es otro pilar del ecosistema. Las trayectorias educativas deben permitir pausas, retornos y reconversiones. Microcredenciales y certificaciones acumulables facilitan esa movilidad sin obligar a empezar de cero.

El financiamiento también requiere rediseño. Blikstein plantea esquemas compartidos donde el Estado garantice acceso, las universidades aseguren calidad y el sector privado invierta en talento que luego empleará.

Según el directordirector del laboratorio de investigación del IFE, la tecnología actúa como habilitador. "Las plataformas digitales permiten escalar la formación, personalizar contenidos y llegar a poblaciones tradicionalmente excluidas del sistema formal".

Sin embargo, advierte que la tecnología no sustituye la estrategia. “Sin coordinación, la digitalización amplifica desigualdades. El ecosistema debe priorizar inclusión y equidad".

Blikstein sostiene que la gobernanza es clave y propone espacios permanentes de diálogo entre actores, con información compartida y decisiones basadas en datos sobre empleo, productividad y salarios.

En este modelo, la universidad deja de ser una isla y se convierte en nodo. “El valor está en la conexión. Conectar educación y economía, aprendizaje y trabajo, presente y futuro", resume el experto.

El diseño de ecosistemas de habilidades, concluye, no es una opción. Es una condición para que los países puedan competir, crecer y ofrecer oportunidades reales en un mundo laboral en constante transformación.


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