El parlamentario resaltó además la vocación de servicio de Quintero, a quien definió como un luchador incansable, defensor de los derechos humanos y un convencido de que la paz no es un discurso, sino una tarea diaria que se construye con hechos, sacrificio y amor por la gente. “Tu vida fue el testimonio de que sí es posible levantarse, creer, insistir y trabajar por un país más justo”, añadió, dirigiéndose al féretro.
Tovar también expresó su solidaridad y afecto al gobernador William Villamizar, a los familiares de Diógenes Quintero, a su esposa Diana Riveros, a su madre y a sus hijos, a quienes envió un abrazo sincero en medio del dolor. En un momento especialmente emotivo, se refirió al padre del dirigente fallecido, Emel Quintero, recordando la profunda admiración con la que Diógenes hablaba de él y evocando el reencuentro simbólico entre padre e hijo.
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Los demás integrantes de las Curules de Paz presentes en el recinto coincidieron en que el legado de Quintero no se apagará. Destacaron su liderazgo desde el primer momento en una bancada integrada por congresistas novatos, su capacidad de orientar y unir, y su firme defensa de los derechos humanos. “Con él construimos una linda amistad que trascenderá más allá de la vida”, señalaron, al tiempo que subrayaron su aporte a la paz del país.
Recordaron, además, que gracias a su gestión se logró la prórroga por diez años de los proyectos Pdet, un logro que deja un impacto duradero en los territorios y en los 170 municipios beneficiados, consolidando un legado legislativo de alto valor para la reconciliación nacional.