Época marcada por el conflicto
Quienes son más longevos en la zona cuentan que, a finales de la década de los 90, se vieron expuestos a vivir en carne propia el conflicto interno. Los grupos al margen de la ley eran los únicos señores del territorio.
Cada cierto tiempo, los obligaban a reunirse en la cancha del barrio para darles a conocer las órdenes que debían acatar. El que no cumpliera con los mandatos, sufría graves consecuencias.
“Esa es la parte oscura de la historia del barrio. Muchas personas que llegaron aquí tuvieron que dejar atrás sus viviendas e ir a otras zonas de la ciudad. El miedo era inmenso. Sobre todo, cuando venía el Ejército Nacional, porque nos veíamos en medio del enfrentamiento”, describió un habitante del barrio.
A principios de los años 2000, la zozobra incrementó con la llegada de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), quienes impusieron su ley de sangre y muerte con amargos recuerdos de un amplio historial de víctimas.
Inseguridad
Ahora, aquellos tiempos oscuros amenazan con regresar, no por grupos organizados, sino por la delincuencia común que se prolonga desde la ciudad. Del alarmante consumo de drogas tampoco se salvan, por casos que se presentan casi a diario.
“Un día se metieron a la casa y me robaron cosas importantes. Logramos dar con el responsable de los hechos, pero regresaron para amenazarme. La situación en el barrio está fuera de control”, contó un vecino que pidió mantener su identidad en el anonimato por temor a represalias.