Muchos jóvenes suelen sentir dolor en la espalda baja por múltiples razones: mala postura, distensión muscular por el ejercicio excesivo, (por ejemplo, cargar mucho peso a diario en la maleta). Este dolor desaparece con el reposo y con una medicación sencilla. Sin embargo, si el dolor persiste después de tres meses y en lugar de mejorar, empeora con el descanso, podemos estar ante un caso de espondilitis anquilosante (EA).
El 1% de la población mundial padece espondilitis, con mayor impacto en hombres, entre los 17 y 35 años. Se trata de una enfermedad autoinflamatoria que produce inflamación, dolor y rigidez en las articulaciones y ligamentos de la columna vertebral. Si no recibe tratamiento adecuado y oportuno, la enfermedad se extiende, haciendo que las vértebras se unan y la columna se vuelva completamente rígida.
¿Cómo se identifica?
Según el reumatólogo Oscar Orlando Ruiz “sin duda el diagnóstico no es fácil y en algunas ocasiones puede ser tardío porque el dolor lumbar o dorsolumbar se confunde con otras enfermedades como la artrosis, hernias de discos de la columna, malas posturas o en general otras afecciones de la columna, pero no se remite al especialista para confirmar la existencia de la EA”, y agregó que “la principal herramienta para el diagnóstico es un adecuado interrogatorio clínico”. Los síntomas más frecuentes son: dolor y rigidez, especialmente en los glúteos y en la región lumbar. En los niños suele comenzar con dolor debajo o detrás del talón, debajo de los dedos de los pies o alrededor de la rótula. En algunos casos y a medida que avanza, la EA afecta otros órganos como pulmones, corazón y ojos, puede causar fiebre y pérdida del apetito.
Tratamiento
El tratamiento habitual de la EA se lleva a cabo con antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). De igual manera se utilizan medicamentos antirreumáticos para tratar las molestias en las articulaciones. Hoy en día existen terapias biológicas, que con solo administrarlas una vez al mes, pueden mejorar su calidad de vida, permitiéndoles realizar actividades del diario vivir.
Son de aplicación subcutánea (inyecciones) y actúan directamente sobre el sistema inmunológico, atacando el origen de la enfermedad y no solo a sus manifestaciones.
Según el doctor Ruiz -”las terapias que requieren una aplicación al mes, brindan más comodidad para el paciente, son de fácil aplicación por su mecanismo auto inyector, requieren menos infraestructura para su almacenamiento y son de fácil movilización”-
La espondilitis anquilosante es crónica, por lo que se debe seguir el tratamiento de por vida. Un tratamiento adecuado, ejercicios adecuados y la vigilancia médica garantizan que los pacientes tengan una vida normal.
La Opinión
