A un paso
"Como ya están a un paso (...), pese a todo lo que les decimos, que también llegan otros que vuelven y les cuentan la realidad que han vivido; pese a eso, ellos quieren arriesgarse", asegura la monja Elizabeth Ortega.
La hermana Eli, como se hace llamar, administra un alojamiento gratuito para migrantes de paso.
El refugio surgió por iniciativa de las propias monjas al ver "el sufrimiento de los migrantes" y recibe a unas 150 personas al mes.
Más de seis millones de personas han dejado Venezuela en los últimos años, de acuerdo con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), y más de medio millón está en Chile.
Escapan de la violencia y escasez en su país, a veces a pie, y protagonizan una de las crisis migratorias más graves de la historia.
Pero adonde llegan encuentran en ocasiones discriminación e incluso ataques xenófobos, como en Chile, donde les incendiaron un campamento.
Un estudio de la organización R4V reveló que hasta 600 venezolanos entran a ese país de forma clandestina cada día desde Bolivia y Perú, una cifra que se disparó en los últimos dos años.
Una de las principales entradas es Pisiga-Colchane, pese a estar cerrada desde hace dos años por la pandemia de COVID-19.