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Sucesos
Indignación por la muerte de Maxi, un perro que viajaba en el maletero de un bus
El animal fue obligado a permanecer en la bodega del vehículo durante más de 17 horas entre Maicao y Medellín, lo que le provocó un golpe de calor que terminó con su vida.
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Colprensa
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Miércoles, 23 de Julio de 2025

El caso de Maxi, un perro de año y medio que murió durante un viaje entre Maicao y Medellín, ha desatado rechazo y dolor en redes sociales. Lo que debía ser una travesía tranquila junto a sus dueños se convirtió en una tragedia que ha encendido el debate sobre el transporte de mascotas en buses intermunicipales y las responsabilidades de las empresas y conductores.

El hecho ocurrió el pasado 19 de julio, cuando la familia del canino inició el trayecto de regreso a Medellín tras una visita a la frontera con Venezuela. De acuerdo con Gabriela Nava, dueña de Maxi, antes de viajar habían confirmado con la empresa de transporte las condiciones para llevar a la mascota en la cabina, como ya había ocurrido en el trayecto de ida. “En el viaje desde Medellín hasta Maicao él estuvo con nosotros arriba, fue muy tranquilo, no hubo ningún problema”, relató la mujer.

Sin embargo, durante el regreso todo cambió. El conductor del bus se negó a permitir que el perro viajara junto a sus dueños, pese a que estos presentaron la documentación y explicaron que el animal cumplía con las medidas establecidas. Ante la negativa, la familia se vio obligada a dejar a Maxi en el compartimiento de equipajes, confiando en que estaría seguro.


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Un viaje de cinco horas que terminó en tragedia para la familia dueña de una mascota

Según la familia, durante una parada dos horas después del inicio del viaje, revisaron a Maxi y lo encontraron estable. “Le dimos agua y estaba en perfecto estado”, recordó su dueña. Pero dos horas y media más tarde, todo se desmoronó. Una pasajera alertó que algo no andaba bien al abrir el maletero para retirar una encomienda: “Ese perrito se estaba muriendo”, gritó.

Desesperados, los dueños pidieron que abrieran el compartimiento. “Cuando bajamos, ya el perrito estaba muy mal. Aún se movía, pero con mucha dificultad”, relató la mujer. De inmediato fueron trasladados a una clínica veterinaria, donde se confirmó el fallecimiento de Maxi por un golpe de calor, provocado por la falta de ventilación en el maletero. La constancia médica responsabilizó directamente al conductor por la decisión de no permitir que el animal viajara en la cabina.

Dolor, denuncia y un llamado a cambiar las normas en el buses

La situación se tornó aún más indignante por la actitud del personal del bus tras conocer la muerte del animal. “Nos decían que no levantáramos ninguna denuncia... que ellos nos pagaban el perrito. Para nosotros, Maxi no tiene precio”, afirmó Gabriela.

La pareja decidió cremar a Maxi y hacerle un altar en su hogar como muestra del profundo afecto que sentían por él. Además, compartieron su historia con el objetivo de que ningún otro pasajero viva una situación similar y que se refuercen las normas sobre transporte de animales en buses de servicio intermunicipal.

El caso ha generado múltiples reacciones de indignación en redes sociales, especialmente de colectivos animalistas, quienes exigen investigaciones y sanciones para evitar que tragedias como esta se repitan.

COPETRAN

 

 

La empresa reconoce que hubo un procedimiento incorrecto

Tras conocerse el caso de Maxi, la compañía responsable del transporte aseguró haber iniciado una investigación interna para establecer si este tipo de hechos se han presentado anteriormente y determinar posibles medidas disciplinarias. No obstante, no se confirmó si los conductores implicados fueron suspendidos o retirados de sus funciones mientras avanza el proceso.

De acuerdo con una vocera del área de mercadeo, la política oficial de la empresa establece que las mascotas deben viajar en cabina junto a sus dueños, siempre que cumplan con condiciones específicas: deben ir dentro de un guacal que permita al animal moverse cómodamente, contar con carné de vacunación al día y los permisos requeridos. Además, el protocolo contempla paradas programadas para que los animales puedan hidratarse, estirarse y hacer sus necesidades fisiológicas durante trayectos largos.


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En el caso de Maxi, la representante admitió que los empleados encargados del recorrido no siguieron los lineamientos establecidos, lo que calificó como un “procedimiento inadecuado”. Aseguró que se adelanta una revisión detallada por parte del área de talento humano y que se están evaluando las acciones correspondientes frente a los involucrados, aunque evitó ofrecer detalles sobre las decisiones tomadas hasta el momento. 

Adicionalmente, desde la sede en Medellín se activó un proceso paralelo para esclarecer lo ocurrido. Según explicó la vocera, ningún miembro del personal ha reportado una comunicación directa con los pasajeros afectados durante o después del viaje, lo que también hace parte del análisis interno.

La empresa reconoció que se trató de una actuación que contradice los protocolos definidos hace varios años, y manifestó su disposición para recibir quejas o reportes por parte de otros usuarios. Sin embargo, la familia de Maxi afirmó no haber recibido orientación sobre cómo contactar formalmente al área de atención al cliente, ni canales efectivos de respuesta luego de lo sucedido.

Por último, invitó a los usuarios “a reportar cualquier novedad o caso que no sea afín con nuestros valores corporativos a nuestra línea de atención al cliente, 323 563 9139, opción 3o acercarse a nuestra oficina presencial en la ciudad de Bucaramanga, en la calle 55 No. 17B-17”.


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