La comunidad indígena u’wa tendrá dos profesionales en arquitectura e ingeniería y ellos pensando en la comodidad de los niños que se forman en las escuelas del resguardo, diseñaron sedes funcionales que conservan sus tradiciones.
En los diseños no prima el cemento ni el hierro, sino la madera y otros materiales que obtienen en esa región selvática de Norte de Santander.
Los nuevos diseños están establecidos para las sedes Tabu Ak Lia y Anteta, localizadas en la jurisdicción de Chitagá. El tercero es para Ruritoa, en Toledo.
Los dos primeros sectores están a tres días de camino de Samoré.
El gerente de la Institución Etnoeducativa Izketa, ubicada en Segovia, Yimy Sánchez Aguablanca, manifestó que el proyecto surgió por iniciativa de Natan Sáenz Buitrago y Heivar Aguablanca, quienes se forman en la Universidad Francisco de Paula Santander.
El líder de la comunidad u’wa explicó que los proyectos Plan Mi Selva y Sistema Educativo Indígena Propio (Seip), hacen parte de las políticas nacionales que se aplican a los pueblos ancestrales.
Es por eso que ellos tienen el compromiso de crear y establecer propuestas relacionadas con los temas pedagógicos, de infraestructura y alimentación escolar.
En este sentido dijo que para los diseños se tuvo en cuenta que los niños y jóvenes no necesitan estar encerrados en cuatro paredes, sino que deben recibir las clases en espacios amplios, ventilados, cómodos y en donde primen los materiales amigables con la naturaleza.

Vista general del diseño que tendría cada sede. Se construirían sobre pilares para proteger la estructura de la humedad y de la lluvia.
Sobre cómo serán los inmuebles, Sánchez indicó que se construirán sobre pilares de cemento, teniendo en cuenta que en esas zonas predominan las lluvias, los terrenos son pantanosos y se requiere proteger las estructuras de la humedad.
Cada una constará de un aula de clases, salón de informática, servicio sanitario, cocina, biblioteca y habitación para el dinamizador educativo.
“Esto nos permitirá desde el interior de las instituciones observar la naturaleza, cuidarla y respetarla”, sostuvo.
El gerente de la institución que recibe a 350 estudiantes de esa comunidad, afirmó que el proyecto de construcción de las tres sedes será presentado a las alcaldías de Toledo, Chitagá y a la Secretaría de Educación del departamento.
Las construcciones se hacen necesarias teniendo en cuenta que los espacios donde reciben clases los niños están en mal estado y se constituyen en peligro para la vida del estudiantado.
La comunidad, según el líder indígena, espera que se destinen los dineros. El valor de cada sede es de $80 millones, teniendo en cuenta la dificultad para acceder al resguardo.
