Juan Camilo Ovallos, de 22 años, es uno de los soldados profesionales que murió el pasado lunes 23 de marzo de 2026, en el accidente de un avión militar C-130 Hércules, en medio de un desplazamiento aéreo mientras se encontraba próximo a iniciar su periodo de vacaciones.
El joven, oriundo de Ocaña, Norte de Santander, hacía parte del Ejército Nacional y estaba asignado al Batallón de Infantería de Selva (BISOL) número 49, en La Tagua, Putumayo.
Horas antes del siniestro, Ovallos se comunicó con su madre, doña Ruth, para informarle que se encontraba en el aeropuerto. Durante la llamada le manifestó sentirse indispuesto, aunque aseguró que continuaría con su viaje. “Mamita, no se preocupe, estoy bien”, fueron sus últimas palabras.
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Tras el accidente, la confirmación de su fallecimiento fue conocida por sus familiares a través de un compañero que respondió su celular en medio de la emergencia. “Ovallos está perdido, el avión se cayó”, le dijo. Posteriormente, la información fue verificada en el Hospital Militar en Bogotá, donde fue incluido en el listado de víctimas.
De acuerdo con allegados, los procesos de identificación avanzan mediante pruebas forenses, debido a las condiciones en las que quedaron algunos cuerpos tras el impacto, lo que ha incidido en los tiempos de entrega.
Cinco años de servicio
Ovallos inició su camino en el Ejército en 2021, cuando prestó el servicio militar en Cúcuta. Posteriormente, ingresó a la Escuela de Soldados Profesionales “Pedro Pascacio Martínez”, donde se formó como militar, para luego ser asignado a operaciones en el Putumayo.
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Su primo, el cabo primero Carlos García, quien lo acompañó en su proceso profesional, lo describió como un joven disciplinado, comprometido con su labor y con la intención de ascender dentro de la institución, de hecho, ya había sido postulado para hacer curso extraordinario de suboficial. En el ámbito personal, el soldado proyectaba consolidar su vida familiar.
Su pareja, Eimy, quien tiene cuatro meses de embarazo, aseguró que el joven estaba entusiasmado con su regreso y con asumir su rol como padre. “Me dijo que cuidara a nuestro bebé y que nos amaba”, recordó.
Durante su permiso, Ovallos tenía previsto compartir con su familia y avanzar en proyectos personales, entre ellos la construcción de una vivienda en un lote que había adquirido recientemente. Mientras avanzan las investigaciones sobre el accidente, sus familiares permanecen a la espera de los procedimientos oficiales para poder darle el último adiós.
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