Los juegos pirotécnicos no solo se convierten en peligro para los humanos que por la indebida manipulación les ocasionan lesiones o quemaduras, sino que también son elementos que atemorizan e interrumpen la tranquilidad de aves y animales domésticos. El problema se agudiza en temporadas festivas, en especial durante el mes de diciembre en donde para celebrar las fechas especiales las personas, a pesar de estar prohibido el uso de elementos explosivos, preparados con pólvora, los siguen utilizando de manera indiscriminada sin saber los daños que les ocasionan a la fauna silvestre y animales domésticos.
El problema es generalizado e incide directamente en el caso de las aves que frecuentan parques, zonas verdes, bosques, patios o solares de las viviendas. Las que anidan llegan hasta abandonar los huevos y no volver a sus sitios habituales a deleitar con los cantos o posarse para que sean apreciadas por avistadores.
Estos seres alados al escuchar los estruendos de la pólvora salen despavoridos y llegan a estrellarse contra edificios quedando, algunos, heridos o sin vida, otros. Las migratorias se les interrumpe el viaje o pierden el rumbo sin saber qué horizontes tomar porque caen en zonas de peligro y quedan desorientadas.
En el caso de las mascotas, gatos y perros, al escuchar las quemas pirotécnicas huellen y buscan en donde esconderse. Se tiene conocimiento que por el nervio que les producen permanecen ocultos en las habitaciones durante horas y se vuelven agresivos.
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Los murciélagos, por lo general, se ahuyentan mientras que los gatos y perros buscan en donde esconderse. Los colibríes dejan de polinizar y extraer el néctar a las flores. Las especies que se alimentan de frutas no siguen esparciendo las semillas y las golondrinas no hacen control biológico de insectos. Inquietos
El biólogo en formación de la Universidad de Pamplona, Alberto Peña, considera que los juegos pirotécnicos generan pánico entre las aves, en especial las nativas que frecuentan las áreas urbanas y aledañas a los asentamientos humanos. “El impacto sobre los animales es grande. Murciélagos y aves nocturnas tienden a huir con el estruendo. Hemos constatado que muchas abandonan los nidos con huevos o polluelos y no regresan por temor”.
También, precisó que las explosiones nocturnas producidas con pólvora hacen que las aves tengan que emprender el vuelo y muchas terminan estrellándose contra los edificios, ventanales, cables eléctricos y antenas, cayendo al suelo heridas. “Nosotros como defensores de los animales consideramos que para evitar todas estas situaciones que van en contra de la naturaleza, recomendamos a la gente que no debe usar pólvora en ninguna fecha del año”, indicó.
“La época navideña trae como consecuencia el incremento de los niveles de ruidos ocasionados por la pólvora que afecta a las mascotas”, aseguró el médico veterinario zootenista Pedro Carvajal. Más adelante añadió que no solo les queda grabado la explosión, sino el olor a pólvora que asocian a circunstancias de miedo y ansiedad.
