De acuerdo con Duque, con la proclamación de la Constitución de la Villa del Rosario de Cúcuta en 1821, “se empezaron a sentar las bases de nuestra democracia y se dieron los primeros pasos de nuestra vida republicana”.
Así mismo, “se inició la consolidación de la república libre, independiente y soberana de Colombia, como el resultado de un fuerte proceso social, político y jurídico, fundamental para nuestra institucionalidad contemporánea”.
En el marco de la lucha por la independencia, en febrero de 1819, El Libertador y 32 diputados se dieron cita en el Congreso de Angostura para escuchar su mensaje invitando a la unión, organización y consolidación de un nuevo Estado republicano.
Allí sancionaron la Ley Fundamental de la República de Colombia, en la cual propusieron un gobierno civilista, un nuevo orden político, social y económico, y construir un cuerpo representativo para legislar.
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Luego de la Batalla de Boyacá y los aires de libertad que trajo a nuestra tierra, se instaló el Congreso de Villa del Rosario de Cúcuta en mayo de 1821, presidido por Antonio Nariño y que reunió a 57 diputados de 19 provincias y sesionó en cerca de 200 plenarias durante 5 meses.
Su resultado fue una plataforma institucional que garantizó el imperio de la ley, protegió y promovió la carta de derechos, y cimentó la estructura del orden constitucional para nuestra nación.
En este nuevo marco institucional se promulgaron varias leyes, mayoritariamente liberales, que implicaron profundas reformas al sistema social de entonces, como la ley de libertad de vientres y la declaración de los indígenas como ciudadanos iguales en derechos.
Se abolió la Inquisición y se dispusieron las propiedades embargadas a los monasterios como escuelas secundarias en todo el país. Además, se impuso la alternativa de una república centralizada y unitaria que establece, como lo dice la misma Constitución, una nación colombiana libre e independiente.
Con este hito jurídico, se consolidó la carta magna que definió al centralismo como régimen político, dividió el territorio por departamentos y estableció los inicios de un gobierno popular representativo. La separación de poderes introdujo también una nueva cultura política y los elementos que ayudaron a la consolidación del Estado moderno.
De esta manera, se crearon las figuras de presidente y vicepresidente, representando el poder ejecutivo; se agregaron la Alta Corte de Justicia, las Cortes Superiores, los tribunales y los juzgados inferiores en el poder judicial, y un Congreso bicameral en el legislativo. Todo esto permitió consolidar una institucionalidad fuerte e independiente, que llega hasta nuestros días.
“Los hitos de la Constitución de la Villa del Rosario de Cúcuta se enmarcan en el sendero de la democracia y de un Estado de derecho que fortalece las instituciones del gobierno y sus leyes”, según el presidente Duque.