Wilder Arévalo García era el nombre del hombre que murió en el más reciente ataque con drones explosivos, perpetrado por grupos guerrilleros en la vereda Cuatro Esquinas, zona rural de El Tarra, el pasado lunes en la noche y que dejó al menos tres personas más heridas.
Las imágenes de la arremetida -virales en redes sociales- son estremecedoras. En ellas se ven las viviendas arrasadas por las llamas provocadas tras la explosión, y cuerpos desgarrados por la fuerza de la onda expansiva.
Sobre la forma cómo sucedió el ataque no hay muchos detalles. Luis Fernando Niño, alto consejero de paz del departamento, explicó que cerca de las nueve de la noche del lunes se recibieron las primeras denuncias de la comunidad, que daban cuenta de la agresión, aunque no está claro si se trató de un ataque dirigido a la comunidad o era entre guerrillas y las bombas cayeron por accidente.
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Niño manifestó su rechazo sobre el acto que calificó como “dantesco”, reiteró su llamado a los insurgentes para que respeten el derecho internacional humanitario y lamentó que, a 15 meses del recrudecimiento del conflicto entre las disidencias del frente 33 de las Farc y el Eln, “sigamos hablando de lo mismo y sin una solución”.
Parte del paisaje
Pese a lo cruel que pueda resultar, este tipo de acciones se han vuelto parte del paisaje en esta región del Catatumbo.
Y es que de acuerdo con Gerson Figueroa, personero de El Tarra, “los ataques con drones ya es algo normal para nosotros, lo que nos preocupa hoy es el silencio de la institucionalidad y que no se dé ninguna acción real en el territorio”.
El funcionario indicó que estas eventualidades se vienen registrando de manera continua desde el 19 de marzo de 2025, cuando se suscitó el primer caso en el sector de San Isidro de Alto Orú, en los límites del corregimiento de Versalles (Tibú).
Señaló que a la fecha no existe un consolidado del número de ataques en el municipio, no obstante, el personero aseguró que al día se reportan entre 10 y 20 ataques con drones explosivos, solo que los que trascienden son aquellos que dejan población civil afectada, “pero el tema es diario”, afirmó.
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Este dato supera con creces el entregado por la organización Vivamos Humanos, que señaló en un informe que en Colombia se registran en promedio dos ataques diarios con estos artefactos y que solo en los últimos dos meses se han contabilizado al menos 30; del mismo modo indican que Norte de Santander está entre los departamentos más afectados, junto a Antioquia, Bajo Calima y zonas del suroccidente.
Falta de soluciones
“Tenemos un subregistro de más de 150 viviendas totalmente dañadas”, dijo el personero e indicó que el corregimiento de Filo El Gringo es el más afectado, donde se han registrado hasta 856 familias desplazadas. “Tenemos veredas que están completamente desalojadas” consecuencia de la situación, añadió el personero.
En este contexto, el personero llamó la atención por la falta de soluciones institucionales reales, lo que ha hecho que las familias terminen convertidas en nómadas, desplazándose de vereda en vereda, huyendo de los ataques, pero al final retornando a sus casas sin ninguna garantía, al no recibir la ayuda adecuada del Estado.
Indicó que por esta causa, hay familias que han declarado hechos victimizantes hasta en seis ocasiones.
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El personero también se refirió a la afectación que están viviendo los niños que, en vista de la presencia de minas antipersonal sembradas en el camino a las escuelas y los alrededores de las mismas, están limitados en su acceso a la educación.
“No existe un entorno seguro en este momento en ese sector del corregimiento”, afirmó Figueroa.
¿Por qué El Tarra?
La disputa territorial es el trasfondo de los enfrentamientos entre las disidencias y el Eln, pero cuál es la razón, si la mayor concentración de cultivos de coca están en su vecino Tibú.
“Recordemos que El Tarra tiene el nacimiento del río Catatumbo, que es una ruta acuática muy importante, pero también es un municipio de descanso para los grupos. Entonces podemos decir que la razón es estratégica, y al final lo que buscan ellos (los grupos) es ampliar su territorio”, explicó Figueroa.
En todo caso, señaló que no hay razón que justifique la guerra, “lo que nos interesa es que se separe la población civil de este conflicto, pues es la que ha resultado más afectada”, dijo.
Fuerzas militares anuncian acciones
Tras las acciones terroristas, las fuerzas militares rechazaron los hechos y anunciaron medidas ‘urgentes’ para salvaguardar la población.
Entre las más importantes están los sobrevuelos de reconocimiento y control de la zona, verificaciones a través de inteligencia militar, disposición para la evacuación del personal lesionado, mayor presencia de la tropa en el área general y monitoreo permanente de la zona.
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