Vuelos fuera del radar y operaciones especiales
El IL-96-300 realizó su primer viaje a Caracas el 5 de enero, apenas dos días después de la intervención militar de EE. UU. en Venezuela. El vuelo no apareció en los rastreos satelitales, algo común en esta aeronave, utilizada para operaciones especiales y conocida por volar con el transpondedor apagado.
Esa misma jornada, una fuente indicó a 14ymedio que el avión viajaba “lleno de militares” y que posiblemente irían a permanecer en Venezuela. También se mencionó la posibilidad de recoger los cuerpos de 32 agentes cubanos fallecidos el 3 de enero, algo que finalmente no ocurrió.
Un regreso frustrado
Tras un vuelo no rastreado el 7 de enero, el avión volvió a despegar rumbo a Caracas, pero no logró aterrizar. Registros de plataformas de monitorización de vuelos mostraron que la aeronave voló en círculos frente a las costas colombianas, presumiblemente a la espera de autorización, y luego regresó hacia Cuba por una ruta oriental.
De acuerdo con La Patilla, un dron estadounidense sobrevolaba la zona al momento del desvío. Un analista consultado por 14ymedio explicó que el verdadero motivo habría sido una negación de permiso de sobrevuelo por parte de Colombia, sumado a que el IL-96 es un avión antiguo y carece de los requisitos para atravesar el espacio aéreo de Curazao, la alternativa más directa. Pese a ello, las siguientes travesías sobre Colombia ocurrieron sin contratiempos.
Más vuelos y llegada de heridos
El 9 y el 13 de enero la aeronave volvió a viajar a Caracas, mientras que los desplazamientos de los días 14 y 16 tuvieron como destino el oriente de Cuba, según datos de Flightradar24. Desde esa región, el 14 de enero llegaron a La Habana los militares heridos, mientras que los restos de los fallecidos arribaron posteriormente en un ATR de menor tamaño.
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