Desde el miércoles 21 de enero, el portaaviones estadounidense USS George H.W. Bush (CVN-77) se ubicó en aguas cercanas a la costa norte de Cuba, una maniobra que analistas interpretan como un nuevo gesto de presión de Washington sobre el gobierno de la isla.
De acuerdo con información obtenida a través del sistema de rastreo marítimo MarineTraffic, la nave se encuentra próxima al terminal petrolero de Matanzas, un punto estratégico que durante años ha recibido cargamentos de crudo y fueloil enviados por Venezuela para sostener el sistema energético cubano.
¿Estados Unidos planea un nuevo ataque?
Este despliegue ocurre poco después de la participación del USS Gerald R. Ford (CVN-78) —considerado el portaaviones más grande y avanzado del mundo— en la denominada “Operación Resolución Absoluta”, una acción ordenada por el presidente Donald Trump con el objetivo de capturar en Caracas al mandatario venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en instalaciones de Fuerte Tiuna.
Lea aquí: Camilo Romero confirma su ingreso a la consulta de la izquierda y se suma al bloque progresista
Tras esa operación, se estima que el USS Gerald R. Ford permanece en una ubicación no revelada del mar Caribe, donde colabora en tareas vinculadas a la lucha contra el narcotráfico, reforzando la presencia militar estadounidense en la región.
La caída del principal aliado político del presidente cubano Miguel Díaz-Canel ha dejado al gobierno de La Habana en una de sus coyunturas más complejas en décadas, especialmente luego de que Estados Unidos bloqueara completamente los envíos de combustible procedentes de Venezuela.
La falta de fueloil impide a las autoridades cubanas abastecer adecuadamente a las plantas termoeléctricas, lo que profundiza la crisis energética existente y provoca extensos apagones que afectan a la mayor parte de la población.
En este contexto, la muerte en combate de 32 agentes cubanos que protegían a Nicolás Maduro reforzó las denuncias sobre la injerencia del castrismo en Venezuela desde la era de Hugo Chávez, y aunque Washington no ha formulado acusaciones formales de narcoterrorismo contra La Habana, la cercanía del portaaviones parece constituir una advertencia inequívoca.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion.