El Ministerio de Sanidad de Cuba ha denunciado que unas 33.000 mujeres embarazadas corren peligro en la isla por el "recrudecimiento del bloqueo energético impuesto por Estados Unidos" y la falta de combustible a la que hace frente el territorio, una situación que ha empeorado durante el último mes desde que el Ejército estadounidense atacó Venezuela y propició un cambio de Gobierno.
"Más de 32.880 embarazadas afrontarán riesgos adicionales, amenazas y limitaciones como consecuencia del bloqueo energético del gobierno de Estados Unidos contra Cuba. ¡No se debe bloquear el derecho a la vida!", ha aseverado el Ministerio en un comunicado difundido a través de redes sociales.
En este sentido, las autoridades cubanas han advertido del impacto directo que pueda acarrear el déficit de combustible sobre la salud e integridad física de la población local, que hace frente a recortes en los servicios vitales del sistema sanitario.
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Según datos oficiales, las restricciones en el suministro energético afectan de manera fundamental al Programa de Atención Materno Infantil, con limitaciones en el acceso a pruebas con ultrasonido de seguimiento fetal y estudios genéticos, imprescindibles para el diagnóstico de malformaciones y complicaciones.
Desde el Ministerio de Sanidad han advertido, además, de que esta situación compromete la atención de pacientes oncológicos y con enfermedades crónicas, así como el seguimiento de programas vinculados a enfermedades transmisibles, lo cual podría tener un impacto en los índices de mortalidad.
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