Eran las 10:00 de la noche del viernes y la aparente calma reinaba en La Vecindad del Chavo, un callejón de la avenida 2 del barrio San Martín, en Villa del Rosario. Mientras algunos moradores dormían, otros se refugiaban en la rutina del televisor, ajenos a que, en cuestión de segundos, la tranquilidad sería abruptamente interrumpida.
Sin embargo, varios residentes conversaban al frente de sus casas y fueron ellos quienes se llevaron tremendo susto, pues el ruido de una moto, que se mezclaba con el de varios disparos, los sorprendió. La situación terminó con un joven acribillado a balazos.
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“Estábamos en la puerta y vimos que una moto con dos hombres subió, pero no nos pareció extraño. Al rato, apareció un joven corriendo; venía huyendo desde el fondo del callejón de la persona que le estaba disparando. Nosotros corrimos hacia adentro”, expresó una de las vecinas.
La habitante aseguró que la víctima, quien venía en compañía de dos mujeres, alcanzó a esconderse detrás de unos costales apilados sobre la acera, mientras ellas siguieron corriendo para salvarse.
“El hombre disparó al suelo, como para correrlas, porque no las atacó directamente a ellas, y luego se regresó a donde estaba ese muchacho. Él huyó hacia el caño y allí lo mataron”, agregó.
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Al joven, quien vestía una franela blanca, la cual se tiñó de rojo, bermuda negra y chancletas, le dispararon varias veces en la cabeza, por lo que su rostro quedó muy ensangrentado, dificultando reconocer sus facciones.
Allí, sobre el suelo de tierra y rodeado de matorrales, murió el muchacho, que rondaba los 20 años. “Era un ‘pelaíto’, por lo que parece. Como le pegaron los tiros en la cabeza, no se le pudo ver bien la cara. Nosotros nunca lo habíamos visto por aquí”, dijo otra moradora.
De acuerdo con lo que se pudo conocer, el joven fue perseguido durante unos 300 metros, trayecto en el que quedaron algunos casquillos. El arma habría sido accionada en más de diez ocasiones.
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Una vez cumplida su misión, el asesino se desplazó hacia la parte alta del callejón, donde, presuntamente, lo estaba esperando su cómplice.
Posteriormente, la comunidad alertó a la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc), que acordonó el sitio, mientras peritos forenses de la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Brinho) realizaron las pesquisas respectivas y trasladaron el cuerpo al Instituto Nacional de Medicina Legal.
Hasta ayer, se desconocía la identidad de la víctima. En el lugar aún permanecían los restos del enorme charco de sangre que dejó. Las autoridades judiciales trabajan en la identificación del fallecido, así como en el esclarecimiento del crimen para dar con los responsables.
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