Las denuncias de fraude alrededor de los procesos electorales en Colombia han sido recurrentes por parte de Gustavo Petro, no solo en el último año, como presidente de la República, sino desde mucho antes, cuando se desepeñaba como alcalde de Bogotá y congresista.
Y es que de acuerdo con un artículo de La Silla Vacía, publicado el 24 de mayo de 2022, al menos 11 denuncias de fraude electoral o intento de golpe de estado -otra de sus tesis reiterativas- fueron contabilizadas desde abril de 2013, cuando se dio el episodio de la impugnación de las firmas recolectadas para revocarlo del cargo de alcalde de Bogotá.
En el caso más reciente, relacionado con la organización de las elecciones para el Congreso y las consultas interpartidistas, que tiene enfrentado al Ejecutivo con la Registraduría y la Procuraduría, el presidente empezó a posicionar la narrativa de fraude desde hace al menos un año, a través de su cuenta en X.
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En una revisión a la línea de tiempo de su perfil, el jefe de Estado ha escrito sobre el supuesto riesgo de fraude al menos en 15 ocasiones, desde febrero de 2025 a la fecha: cuatro veces lo hizo el año pasado y 11 más entre el 1 y 24 de febrero de este 2026.
Para evaluar los efectos de esta especie de campaña de incertidumbre promovida por el mandatario nacional, La Opinión conversó con Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), quien señaló que aunque el proceso “nos tiene a todos muy estresados”, por las dudas que surgen cada día, “eso está bien, porque un proceso electoral no puede ser un proceso por confianza en caja negra”.
No hay un sistema manipulado
Aunque para la directora de la MOE las dudas del presidente sobre el proceso electoral se fundamentan en hechos que efectivamente sucedieron, como los problemas durante la transmisión de información de las elecciones al Congreso en 2022, o las inconsistencias con los resultados electorales del partido MIRA, hace casi 10 años, lo que no hay hoy es un sistema manipulado.
Reconoció que si bien hay cosas que pueden salir mal cuando se organiza la logística en un país de 41 millones de votantes, “lo que no tenemos es un proceso sistemático orquestado por la Registraduría para manipular la información electoral. Eso no existe, no pasa”.
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Al contrario, indicó que por la forma en que se organizan los procesos electorales en el país, ante la mínima falla, esta busca corregirse de inmediato.
Destacó que en esta ocasión, en particular, se han cuidado mucho más los detalles, sobre todo porque es la primera vez que de forma tan clara se ha puesto sobre la mesa la preocupación sobre la transparencia de las elecciones, lo que ha generado -dice- muchas mesas técnicas y simulacros de todas las fases del proceso para ver dónde se pueden presentar fallas, evitarlas y corregirlas.
Barrios fue enfática en que las garantías de transparencia están dadas por la cantidad de participantes en el proceso. “Esto no es un ejercicio a puerta cerrada de la Registraduría, sino uno en el que hay muchísimos intervinientes que, de manera permanente, van verificando la información que se publica y con unos partidos políticos que pueden hacer reclamaciones hasta el nivel más alto, si consideran que sus votos no fueron contados adecuadamente”, explicó.
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En general, más allá del discurso del presidente Petro, que sí termina representando un tipo de riesgo por la desconfianza que se genera frente al proceso electoral, la veedora llamó a las organizaciones políticas, la ciudadanía y los medios de comunicación para que vean el debate como una oportunidad para entender mejor el proceso electoral, sus garantías y las posibles reformas.
Mientras que instituciones como la Registraduría, el CNE, Procuraduría y la Fiscalía, deben responder a cada pregunta que se haga sobre el proceso electoral y si la respuesta no está, generarla.
Declaraciones irresponsables
El analista político Yann Basset coincide en que aunque la duda de Petro es legítima, considera que sus declaraciones son “irresponsables y exageradas”, ya que todos esos errores o fallas que él señala fueron subsanados, mediante mecanismos que provee el mismo sistema electoral.
“Ya hay, incluso, un aprendizaje de los candidatos para reclamar y para hacer todas las averiguaciones y las correcciones necesarias”, dijo.
Añadió que “no hay ninguna razón para pensar que no hay seguridad en el proceso electoral hoy día”.
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