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Editorial
Vuelve y juega
 “La erradicación es una medida de fuerza y se enfrenta con fuerza”, fue la advertencia clara de Ascamcat. “El enfrentamiento significa pelear”.
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Viernes, 11 de Marzo de 2016

Más demoró el ministro Rafael Pardo en anunciar que tiene un plan para “liberar todos los parques naturales de cultivos ilícitos”, para que, de inmediato, la altisonante Asociación de Campesinos de Catatumbo (Ascamcat) amenazara a Norte de Santander con un paro como el que en 2013 secuestró a Tibú durante 23 días.

“La erradicación es una medida de fuerza y se enfrenta con fuerza”, fue la advertencia clara de Ascamcat. “El enfrentamiento significa pelear”.

Como ministro del Posconflicto, Pardo tiene por qué saber que aumentó el área cultivada con coca, y que esa realidad afecta, entre otros, al Parque Nacional Natural Catatumbo Barí, en el que se supone que Ascamcat nada tiene que ver, según sus voceros.

Al fin y al cabo, en múltiples oportunidades han tomado buena distancia del parque, pero ahora lo han olvidado, porque resulta que, según esos mismos voceros, la asociación si tiene intereses allí.

O al menos eso es lo que indica esa reacción inmediata y radical al anuncio del ministro en torno de los 16 parques donde hay coca, es algo que llama la atención. No se puede, ni por un momento, ignorar que en Catatumbo se entrecruzan muchos intereses…

Un reducto criminal del antiguo EPL, el ELN, las Farc dialogantes y las que no lo son, bandas criminales de diversa índole, pandillas de contrabandistas y de narcotraficantes… todos actúan allí y tienen la coca y sus derivados como el foco de sus actividades.

Llama la atención que las amenazas surjan,de parte de esta organización casi de forma automática como una respuesta cada vez que el gobierno pretende adoptar medidas para erradicar la hoja. Como si todos los intereses de Ascamcat fueran solo uno: la coca. Por ella se exacerban los ánimos de sus líderes, incluso más que en relación con la Zona de Reserva Campesina de Catatumbo, y por ella sus dirigentes dicen que si hay erradicación “la gente no se va a aguantar”. Pareciera que esta es una forma implícita de decir que son ellos quienes no se van a aguantar.

Al fin y al cabo, con la bien adiestrada Guardia Campesina, una creciente fuerza de choque que atrae a jóvenes y niños, pueden transferir sus intereses a toda la comunidad campesina que los sigue. Porque no todos los campesinos de Catatumbo le caminan a esta organización, pero se hace creer que sí…

En cuanto al eventual paro anunciado, sin duda será fuente de violencia si los líderes de Ascamcat intentan, como en Tibú, desplegar su fuerza de ocupación sobre otra población. Los tibuyanos juraron que nunca más serán rehenes, y es muy probable que la misma actitud anime a los habitantes de otros municipios.

Y pretender que los colombianos crean que “el gobierno está engendrando un nuevo paro agrario” es absurdo.

Hace pocos días, algunas de estas personas quisieron meter gato por liebre en las discusiones sobre la zona de reserva, y plantearon que el gobierno tiene que entregarles 1,5 billones de pesos para sus programas de sustitución de cultivos. Pero, también inteligentes, los delegados del gobierno respondieron de la manera adecuada: no.

Es posible que la amenaza de paro y las peticiones imposibles de satisfacer sean una estrategia que busca recuperar para Ascamcat al menos algo de la fama que tuvo la organización cuando la consideraron como la principal fuerza política de Catatumbo, y que quedó en cero cuando las urnas les dieron la espalda.

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