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Editorial
Remedio en entredicho
En Cúcuta estamos viendo todos los días inmensas colas e innumerables quejas, porque eso de hacer el cambio de EPS para 180.000 personas no es asunto de poca monta.
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La opinión
La Opinión
Viernes, 25 de Marzo de 2022

La marejada de traslados de afiliados y pacientes de Coomeva y de Medimás otras EPS, trajo como consecuencia severos impactos para garantizarles la prestación del servicio de salud a ellos y a quienes ya hacen parte de las entidades receptoras.

Desde el punto de vista legal suena muy bien aquello de ‘traslado automático’, pero cuando se va a la realidad, la sinfonía resulta  discordante.

Aquello de liquidar y de enviar a otra EPS a los usuarios, está mostrando que no es la solución a los problemas estructurales que tienen infectada a la salud en Colombia, puesto que está llevando al colapso al plan de intermediación vigente.

Y en Cúcuta lo estamos viendo todos los días con las inmensas colas y las innumerables quejas y los múltiples pedidos de que se haga algo, porque eso de la noche a la mañana hacer el cambio de EPS para 180.000 personas no es asunto de poca monta, y menos si las condiciones para hacerlo son limitadas.

Como lo dijimos hace unos días cuando hicimos referencia sobre quién responderá por la plata que han quedado debiendo las 13 EPS liquidadas hasta el momento, hoy también es válida otra pregunta: ¿en Norte de Santander estábamos preparados para enfrentar que en menos de dos meses fueran liquidadas dos EPS de tamaño importante?

Ese interrogante cae como anillo al dedo si recordamos que  en pleno furor de la campaña electoral al Congreso de la República, se volvió a poner de presente que en la Superintendencia de Salud un nortesantandereano ocupa un alto cargo, como es el de delegado de procesos administrativos.

Si él está allá y sabe lo que pasa aquí en su terruño, por qué no planteó, expuso o sugirió un plan especial para que ese procedimiento de liquidar entre enero y marzo a dos gigantescas EPS no se hiciera sin pensar en el efecto negativo sobre el propio sistema de salud.

Veedores del sistema afirmaron que no había preparación de ninguna clase tanto para la recepción como para mantener sin interrupción los tratamientos, entrega de fórmulas y los procedimientos quirúrgicos para quienes de un momento a otro  fueron  afectados por esta determinación.

Aunque la Nueva  EPS que para el caso de Norte de Santander recibió de Medimás 95.226 afiliados distribuidos entre regímenes  subsidiado y contributivo, señaló que se preparó para esta contingencia, otra es la visión que dejó la Defensoría del Pueblo.

La entidad defensora de los Derechos Humanos exigió que la Nueva EPS, Sanitas, Coosalud, Comfaoriente y Compensar, a las cuales llegaron los usuarios trasladados, deben  de contar con un plan para garantizarles la continuidad del servicio, incluyendo a los pacientes crónicos y de alto costo.

Lo cierto es que bajo el sol en Cúcuta o el frío en Pamplona o la lluvia en otros municipios nortesantandereanos, es notorio en las calles el efecto que esto ocasionó en materia de atención como se advierte en las fotos y videos publicados en los medios de comunicación y por redes sociales.

Ojalá la Supersalud, el Ministerio de Salud y la Gobernación dispongan un estricto programa de seguimiento para determinar que no se desmejore la calidad del servicio a quienes antes estaban en las citadas EPS y se cubra sin inconvenientes a los trasladados, porque de lo contrario este capítulo confirmará que el remedio estaría resultando peor que la enfermedad.

De todas maneras, a esta fórmula debería ponérsele punto final y proceder a reformarse hasta los cimientos la salud. En eso, esperemos a ver que proponen quienes aspiran a llegar a la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto.

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