Ya tienen una tarea que hacer el gobernador William Villamizar y el alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, para aprovechar el histórico presupuesto asignado para la educación en este 2024.
Aquí todavía tenemos que mejorar las coberturas en primaria y secundaria y ampliar las capacidades de las universidades públicas para que más jóvenes entren favoreciéndose de la gratuidad decretada por el Gobierno Nacional.
Este año, al sector educativo le corresponde un presupuesto de 70 billones de pesos, que según el compromiso de la ministra Aurora Vergara buscará disminuir las desigualdades con más alumnos en las aulas, significar y fortalecer la labor docente, promover una formación integral, mejorar la infraestructura física y tecnológica y potenciar el acceso a la educación superior.
Mejor dicho, las secretarías de Educación tienen que ponerse desde este mismo instante a elaborar y presentar las iniciativas para que en cada uno de esos enunciados les resuelvan las necesidades apremiantes que tiene la región.
Es que al leer lo expuesto por la ministra Vergara, claramente se aprecia que Norte de Santander necesita que suceda todo eso que ella expuso, y así lograr que la educación se convierta en fuerza transformadora.
Es indispensable que ningún niño se quede por fuera de la escuela o el colegio, en primera instancia para no violarle el derecho a educarse y, también, para protegerlo del reclutamiento forzoso, la drogadicción o la delincuencia.
Para eso se necesita, lógicamente, mejores y más instalaciones educativas y, obviamente, más maestros tanto para atender la nueva población al igual que cubrir el déficit de plazas que también genera la deserción escolar.
Eso es inaplazable. Sería absurdo que desaprovecháramos esta ocasión en que hay mayores posibilidades financieras para conjurar las viejas dificultades que complican el adecuado desempeño del sistema educativo público en la región.
Por ejemplo, hay confianza en que al departamento se le asigne la posibilidad de contar con por lo menos 500 maestros este año, dentro de los $743.000 millones que el ministerio tendrá para ampliar la nómina docente en Colombia, con el fin de atenuar la recurrente falta de profesores y tener los necesarios para la ampliación de los cupos en preescolar y educación media.
Y otra prioridad debe de ser impulsar la gratuidad de la educación pública superior, cuyo decreto reglamentario de la Ley 2307 de 2023, ya entró en vigencia, con el propósito de que más jóvenes de la región ingresen a las aulas universitarias.
Ahí se necesita meterle el acelerador al proyecto de la Universidad del Catatumbo e igualmente tomar decisiones en conjunto con el Ministerio de Educación para que las universidades de Pamplona y Francisco de Paula Santander empiecen a abrir más cupos y se analice, qué otras carreras requiere el departamento para la formación de los profesionales que necesita para su desarrollo.
Para ello se hace imprescindible determinar inversiones en sus plantas físicas así como en un mayor número de educadores para atender la que será creciente demanda de alumnos en las diferentes áreas del conocimiento y considerar todas las necesidades paralelas con el fin de garantizar la calidad y la universalidad educativa.
Para un departamento como el nuestro es indudable que sus autoridades lo tienen que llevar a hacer parte de lo que la ministra de Educación Aurora Vergara Figueroa ha planteado como la estrategia ‘Universidad en tu Territorio’ que busca potenciar oportunidades y mejorar la infraestructura educativa. Eso lo necesitamos en nuestra región, con mucha urgencia.