Ahora que se acaban de conocer cifras sobre la migración venezolana, hay unas graves denuncias contra el Clan de Golfo sobre el tráfico de personas con los migrantes, convirtiéndose en una gran fuente de ingresos por esta economía ilícita.
Human Rights Watch fue la encargada de activar las alarmas en torno a esta operación ilícita por parte de esta banda criminal en la zona del Darién que vive una crisis humanitaria por el alto número de personas que buscan cruzar desde Colombia hacia Centroamérica y luego de ahí seguir la ruta hacia el ‘sueño americano’ en Estados Unidos.
“En el último año, más de medio millón de personas han cruzado el Tapón del Darién en su viaje hacia el norte, generalmente hacia Estados Unidos”, confirmó esta Ong, para demostrar la magnitud de lo que se presenta en la manigua, donde los migrantes están expuestos a múltiples peligros antes de poder cruzar.
El informe de 58 páginas, “‘Este infierno era mi única opción’: Abusos contra migrantes y solicitantes de asilo en el Tapón del Darién” es el primero de una serie de informes de Human Rights Watch sobre la migración a través del Tapón del Darién.
La organización humanitaria obtuvo evidencias de que las restricciones al movimiento desde países sudamericanos hacia México y Centroamérica, a menudo promovidas por Estados Unidos, han contribuido a aumentar el número de personas que cruzan el Tapón del Darién, lo cual los expone a abusos, incluyendo violencia sexual, y fortalece el crimen organizado.
“Las dolorosas historias que escuchamos en el Tapón del Darién son el resultado de políticas migratorias fallidas que empujan a los migrantes hacia una selva donde están expuestos a todo tipo de peligros”, dijo Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch.
Como sucede en otras regiones del país, la criminalidad representada bajo diferentes uniformes o insignias o militancias, es la que controla territorios e impone la ley. Eso fue lo que encontró Human Rights Watch en esa parte del país.
Y así lo describe en el documento: Del lado colombiano del Darién, el Clan del Golfo regula las rutas que pueden utilizar los migrantes y solicitantes de asilo, decide quién puede asistirlos en el camino, extorsiona a quienes se benefician del flujo migratorio y establece normas de conducta para la población local y los migrantes, que a veces hace cumplir mediante la violencia.
E incluyó un dato del Ministerio de Defensa de Colombia que maneja estimativos de que el Clan obtiene en promedio 125 dólares por cada persona que cruza el Darién.
Si la cuantía es correcta, agregó, el grupo armado pudo haber obtenido un total de 57 millones de dólares entre enero y octubre de 2023 debido su control sobre la ruta migratoria.
Queda abierto un debate sobre la urgencia de hacer valer la Declaración sobre la Migración y Protección de Los Ángeles, firmada por 21 países de la región en 2022, para que los gobiernos de América adopten medidas que garanticen políticas migratorias respetuosas de los Derechos Humanos.
Es importante lo señalado por Human Rights Watch de aprovechar el Foro Mundial sobre los Refugiados, en diciembre, para responder a los crecientes retos migratorios en esta parte del mundo.
Es que además situaciones de esta naturaleza tienen que conjurarse en el Tapón del Darién donde el Clan del Golfo también “manda lanchas con cocaína en paralelo a las lanchas con migrantes y cuando se acerca la Armada a interceptarlas echan al mar a los migrantes para poder avanzar con las embarcaciones que transportan la droga”, según explicó Juan Pappier, subdirector para las Américas de HRW durante una rueda de prensa en Washington.
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