Debate. Eso es lo que ha originado en Cúcuta la decisión de la Alcaldía de Cúcuta de desmontar el pico y placa para 8.845 taxis que circulan en la ciudad, producto de pasadas administraciones que manejaron los cupos a su antojo y sin control alguno.
Contradicción. Ya se volvió lugar común que el vocero de los conductores de la ‘mancha amarilla’ salga a quejarse por lo divino y lo humano, pero mientras tanto el gremio incurre en situaciones que afectan a los usuarios y promueven el desorden de movilidad en el municipio.
Respaldo. En la orilla de las empresas a las que están afiliados los vehículos de transporte público individual la posición es radicalmente opuesta a la de los taxistas, porque a ellas sí les parece que no debe haber restricción a la circulación, al argumentar que hay más demanda del servicio.
Antipiratería. Ese es uno de los motivos expuestos por Asoempresas para actuar en defensa de levantar el pico y placa que sacaba de circulación, diariamente, cerca de 300 taxis, argumentando que eso estaba llevando a dejarle el camino expedito a los carros que ofrecen carreras por plataformas. Aunque eso tampoco es completamente cierto, pues estos últimos también tienen pico y placa.
¿Medición? Por el momento se desconoce si habrá un análisis técnico para determinar los pro y los contra que tenga sobre la movilidad el permitir que todos los taxis transiten a diario por la capital nortesantandereana.
Al resumir la posición de Asoempresas sobre el particular para ella esto sería ‘como una gota de agua en el océano’ porque consideran que el parque automotor que rueda por la ciudad es de 320.000 y que frente a esa cantidad, el volumen de vehículos amarillos de servicio público no es representativo, sin tenerse una idea cierta de cuantos taxis circulan, ya que ningún alcalde se le quiso medir a hacer este censo.
Aquí lo que se ve a las claras es que este nuevo procedimiento parece provenir de la consolidación de la reapertura vehicular por los puentes internacionales entre Colombia y Venezuela, como lo expusiera el secretario de Tránsito Municipal sobre acuerdos en torno a la aplicación recíproca de medidas a lado y lado de la frontera. Si al otro lado del Táchira no hay restricciones aquí también debe de haber libre circulación.
Frente a esta nueva realidad que empieza a observarse, las misión en la parte operativa de tránsito tiene que centrarse en un alto porcentaje en las acciones para darle fluidez a la circulación en calles y avenidas, ayudando con personal a terminar los trancones, actuar con firmeza frente al mal parqueo y modificar el pico y placa para los carros particulares colombianos y venezolanos.
El nuevo esquema para la fluidez vehicular cucuteña que ahora debe contabilizar los taxis, automóviles y motocicletas de matrícula del vecino país tiene que hacerse con urgencia, antes de que se venga la oleada y también anticipándose a la reanudación de las actividades en los colegios que son otro elemento que provoca inconvenientes en el tránsito.
Todo lo que se está viviendo en la capital de Norte de Santander, luego de siete años del cierre al paso de vehículos, obliga a un rápido y adecuado acomodo con acciones ágiles y concretas apegadas a las normas pero adaptadas a las circunstancias particulares que se están viviendo, para una regulación adecuada, eficiente y lejana de cualquier traumatismo. ¿Será esto posible? Amanecerá y veremos.
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