La administración de una ciudad, como cualquier empresa, mide su eficiencia en la capacidad de gestionar su cartera y de mantener un manejo adecuado de sus finanzas.
Con el cambio de administración, quedaron al descubierto las inmensas deudas por cobrar que tiene el municipio, las cuales ascienden a los 120 mil millones de pesos correspondientes a la cartera tributaria predial e industria y comercio que el municipio históricamente ha mantenido y que en los distintos gobiernos de turno no se cobra porque no se cuenta con el personal ni los instrumentos; así mismo, el nuevo alcalde recibe una administración con una deuda pública que supera los 65 mil millones de pesos, dinero que el municipio le debe a los bancos.
La millonaria deuda por demandas, corresponde a las querellas falladas contra el municipio por concepto de millonarios fallos judiciales, conciliaciones y laudos arbitrales. Por litigios perdidos entre 2011 y 2014, la alcaldía ha pagado unos 32 mil millones de pesos. Los maestros son quienes más demandan al municipio y para este año, según cálculo del departamento jurídico, se esperan más de 3.000 nuevas reclamaciones de todo tipo.
Una de las primeras tareas que debe asumir el nuevo gabinete municipal es ejercer un mejor control sobre el cobro y tomar las acciones necesarias para evitar que las ya elevadas cifras que adeuda el municipio, sigan creciendo por cuenta de demandas.
De no implementar las medidas necesarias para sanear las finanzas, difícilmente el municipio tendrá acceso a créditos de la banca. Ante este panorama, la gestión de cobro y recaudo y el manejo de ese dinero deben ser impecables y en ese sentido la nueva administración, en cabeza del alcalde César Rojas tiene un enorme reto.
En esta y otras misiones los acompañarán los jefes de secretarías e institutos descentralizados. La trayectoria, experiencia y especialización de quienes ocupen estos cargos será una primera muestra de lo que le espera a la ciudad en los próximos 4 años.
Algunos alcaldes del país, como es el caso del de Bogotá o Bucaramanga han consolidado verdaderos equipos técnicos, con expertos en temas claves que requiere la ciudad, los cuales sin duda llevarán a buen puerto los planes que se tracen con la nueva administración.
Conformar un equipo de funcionarios en donde predomine lo técnico y no lo burocrático, es una primera obligación de los gobernantes que acaban de asumir el reto de administrar la ciudad y el departamento en el próximo cuatrienio.
Los problemas que afrontamos requieren no solo de conocimiento y experticia, sino de un profundo compromiso con la ciudad en el largo plazo. Temas como el del espacio público, desbordado en su ocupación y manejado por mafias que han demostrado ser incluso más poderosas que las mismas autoridades; como el de la renovación de la infraestructura vial incluyendo la obsoleta red de semáforos que pide a gritos una renovación que permita organizar el creciente parque automotor de la ciudad; el cuidado y protección del río Pamplonita y de los recursos naturales que definirán si somos capaces de hacer frente al cambio climático o rendirnos ante sus embates…
Son temas en esencia complejos que no cualquier puede manejar. Y son los ciudadanos los que deben exigir que quienes lleguen como coequiperos a rodear al alcalde y al gobernador, sean funcionarios con mérito y con hojas de vida intachables.
Como bien reconoció el alcalde Rojas en su discurso de posesión, la situación de nuestro municipio no es sana, pues tiene un panorama fiscal bastante complicado.
Cumplir con su propuesta de generar un gran pacto social por Cúcuta que permita proyectar a la capital del departamento hacia el futuro, es su primera obligación con sus electores.
Rojas no la tendrá fácil, pues los problemas acumulados seguirán latentes y seguramente aumentando también. Sin embargo, su trabajo será la mejor muestra de qué tan beneficioso o perjudicial será para esta ciudad que requiere con urgencia un gerente que la conduzca a ser la metrópoli que merece.
