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Editorial
Lluvias torrenciales
En el grupo de departamentos con mayores amenazas figura Norte de Santander.
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La opinión
La Opinión
Martes, 6 de Septiembre de 2022

Notando ciertos comportamientos, es indudable la confirmación que Norte de Santander más fácil ingresa a los listados o llega a hacer parte de aquellos hechos de riesgo para los ciudadanos.

Cuando no son hechos relacionados con las alteraciones de orden público o de estadísticas sobre comportamientos económicos, se advierte que en asuntos relacionados con el clima, tampoco nos va muy bien.

Ahora que se vaticina y advierte por parte del Ideam una fuertemente histórica temporada lluviosa en Colombia durante los  últimos meses del presente año, ahí en el grupo de departamentos con mayores amenazas figura Norte de Santander.

Haciendo un paréntesis, ojalá no esté lejos el día o el año en que la región pase de estar siempre en esos ranquin de alta complejidad de situaciones que afectan la vida diaria de los habitantes, en todos los órdenes, para llegar a figurar de crecimiento sostenido y superación de viejos inconvenientes que siempre nos asechan y golpean.

Pues resulta que en Colombia 131 municipios fueron declarados en estado de calamidad pública, en 10 departamentos por peligros de la oleada de aguaceros prevista: Chocó, Bolívar, Córdoba, Cundinamarca, Huila, Meta, Norte de Santander, Risaralda, Valle del Cauca y Antioquia.

Y si le ponemos el foco más cercano para detectar las localidades que en el departamento se encuentran dentro de ese grupo, se advierte que por el momento son aquellas bañadas por los ríos Tarra, Catatumbo, Sardinata y Zulia.

Pero también nos encontramos entre las regiones del país en alerta por riesgos de deslizamientos. O sea  que padecemos de efecto múltiple: peligro inminente de desbordamiento de ríos y quebradas, a los que se les  suman los peligros de que se registren caídas de lodo y piedras que afecten tanto carreteras como viviendas.

Una tarea gigante les espera a las unidades de atención y prevención del riesgo y a los cuerpos de socorro en esta parte del país, si ponemos de presente un peligro adicional, relacionada con la crudeza de los aguaceros.

Resulta que el fenómeno de La Niña influirá en las lluvias previéndose por parte de las entidades especializadas que estas podrían crecer hasta en un 30%  en su potencia, en las regiones Andina (donde está Norte de Santander) y en el Caribe.

Para tener una idea, eso equivale más o menos a que en un día caiga la cantidad de agua lluvia equivalente a la de una semana, en algo muy parecido a lo que sucedió en 2010.

Así que los habitantes de los 40 municipios deben estar alertas y actuar en coordinación con las autoridades respectivas para que esta anunciada oleada invernal no llegue a sorprendernos.

Es esencial que los organismos  encargados tengan previstos planes de contingencia y de emergencia en caso de llegarse a presentar alguna calamidad.

Pero aquí con esta notificación  resurge el viejo problema de las construcciones no autorizadas en zonas de alto riesgo, las cuales debería de estar por fuera de cualquier posibilidad de desarrollo urbanístico y habitacional, puesto que la vida queda en peligro y todo lo que se haga allí es ilegal.

En la proporción que las lluvias van elevando su crudeza, las administraciones locales deben de llevar a tolerancia cero todo lo relacionado con el levantamiento de casas en esas zonas, y que esos terrenos y en esas áreas deben de operar la veda definitiva y la interdicción para control efectivo, pero al mismo tiempo desarrollar planes de reubicación.

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