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Editorial
Fiestas tranquilas
Hay que intensificar las campañas y acciones en favor de la convivencia pacífica y la promoción de valores.
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Sábado, 2 de Enero de 2016

Las fiestas de Navidad y Año Nuevo  que acaban de celebrarse en Cúcuta y Norte de Santander han sido las más tranquilas y las menos traumáticas de los últimos años, según los informes entregados por las autoridades.

Este año también hubo una reducción sustancial de casos de niños quemados con pólvora o víctimas de balas pérdidas por la pésima costumbre de  algunas personas de hacer tiros al aire a la medianoche del 24 y del 31 de diciembre.

Los llamados contra la manipulación de la pólvora y la mezcla de alcohol y gasolina han dado sus frutos. Por ello hay que mantener e intensificar esas campañas.

Los resultados en el resto del país también son alentadores.

Las autoridades destacan por ejemplo la baja de quemados con pólvora y la reducción de accidentes de tránsito causados por choferes ebrios.

Según estadísticas de la Policía Nacional en lo que respecta a la seguridad en general, en 2015 hubo 1.500 homicidios menos en el país que en 2014.

Las cifras de muertes violentas en las pasadas fiestas de fin de año también disminuyeron.

Ciudades como Medellín y Bogotá han logrado bajar sus tasas de criminalidad en forma significativa.

Los que nos dicen estos resultados es que las campañas y estrategias de prevención sí funcionan cuando se hacen en forma permanente y sostenida.

Y cuando se logra comprometer a toda la comunidad para que entregue a las autoridades información oportuna y veraz sobre la posible comisión de hechos delictuosos.

Con los nuevos equipos tecnológicos instalados en la ciudad por gestiones del ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, y con el apoyo total de las autoridades locales, esperamos que en Cúcuta se pueda lograr pronto y mantener un clima de seguridad aceptable y necesaria para el buen desarrollo de nuestra urbe y su área metropolitana.

No es tarea fácil ni que se vaya a conseguir plenamente de la noche a la mañana.

Por lo que hay que estar preparados, pues la difícil situación que vive Venezuela seguramente derivará en la llegada de personas – algunas de bien, pero otras no tanto –, cuyo comportamiento y acciones  podrían aumentar los niveles de informalidad y delincuencia en la capital nortesantandereana.

Hay que intensificar las campañas y acciones en favor de la convivencia pacífica y la promoción de   valores como la solidaridad y la tolerancia en nuestros barrios y comunas.

Esta debe ser una tarea prioritaria e inmediata de los nuevos gobernantes locales.

Debemos asumir también como un gran propósito de todos la reducción al máximo de las riñas callejeras entre vecinos y familiares hasta lograr su total erradicación.

A esta campaña por la tolerancia hay que vincular a todos los sectores de la sociedad, comenzado por las escuelas y colegios. Pero tienen que estar en ese propósito todos los actores.

*La Opinión

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