Después de otro desenlace fatal por la crisis en la entrega de medicamentos que arriesga la vida de los pacientes, se escucharon planteamientos gubernamentales para intentar conjurar este mal.
Habrá que ver si las anunciadas medidas coyunturales apagafuegos podrán servir para detener el padecimiento en que se convirtió el proceso para recibir las medicinas recetadas.
Los afiliados a la Nueva EPS en Norte de Santander, junto con los veedores de la salud, deben de estar atentos a que se cumpla el anuncio que hiciera por intermedio de La Opinión la superintendente nacional de Salud ad hoc, Luz María Múnera.
En específico se trata de la decisión por parte de la Superintendencia de enviar personal al departamento para verificar en el terreno la entrega de medicamentos y el cumplimiento de los contratos por parte de los dispensarios.
Que eso pueda llevarse a cabo sería la opción más favorable encaminada a evitar que siga el traumatismo con los pendientes que ahora muy poco se gestionan para ponerse al día y con el fin de evitar que los afiliados no reciban las fórmulas completas.
Una vigilancia en tiempo real por parte de la Supersalud permitirá verificar de inmediato la razón por la cual hay desabastecimiento e igualmente evitar que se produzca cualquier tipo de irregularidad dentro de este procedimiento.
Les corresponde a los usuarios, a los voceros comunitarios de la salud y a los inspectores de la Superintendencia hacer un juicioso trabajo de seguimiento y de esta forma poder llegar a garantizar que la situación se normalice mediante la reducción de los suministros que queden faltando y que no sea muy largo el tiempo de espera para la entrega de las recetas completas.
En este aspecto, el Gobierno nacional debe ampliar el mismo esquema a las otras EPS en las que también se presentan problemas de la misma naturaleza para quienes hacen parte de ellas.
Esta revelación de que el Ministerio de Salud trabaja con Drogas La Rebaja, hoy en manos del Estado, para comprar directamente medicamentos de alto costo, especialmente para enfermedades graves y huérfanas como el cáncer, también tiene que ser puesta bajo la lupa de la comunidad.
Esa alternativa es indispensable que nazca con todas las medidas para evitar caer en las dificultades actuales y de esa manera pacientes como el niño Kevin no mueran por la falta de medicamentos y las familias y personas con enfermedades de alto riesgo queden a salvo de la crónica y riesgosa escasez y de los problemas de pago a los dispensarios.
Múnera sostuvo que sí se están haciendo giros a los operadores farmacéuticos, aunque reconoció que no al 100 % del total.
Es muy curioso lo que se detectó, y que la funcionaria puso de presente, como son las diferencias significativas en los porcentajes de pago entre farmacias, lo que motivó una orden de nivelación. “No es posible pagarle a unos el 90 % o el 100 % y a otros el 10 %” o nada, explicó.
Esperemos el amanecer para determinar qué sucederá, pues lo cierto es que las dificultades para normal dispensación de las medicinas hay que corregirla de manera urgente, porque la vida y la salud quedan en inminente peligro.
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