Quedaron vacías las sillas para los concejales, los diputados y los candidatos al Congreso de la República durante la presentación del informe Cúcuta Cómo Vamos.
En el auditorio de la Cámara de Comercio no se les vio al 99,9 por ciento de ellos. Apenas un cabildante de los 19 acudió.
Interpretando la estruendosa ausencia se advierte un desinterés absoluto por tener un conocimiento fundamentado en datos y proyecciones sobre los asuntos que para bien o para mal afectan a los ciudadanos.
Esta clase de análisis no deben dejarse pasar por alto sino tomarlos como insumos para el fundamento de planteamientos o el fortalecimiento de decisiones que ayuden a solucionar problemas o adoptar medidas que corrijan el rumbo.
Incluso, pueden llegar a constituirse en parte fundamental dentro de los diagnósticos que se hagan sobre las cuestiones relacionadas con el desenvolvimiento de los distintos aspectos que inciden en la vida diaria de los cucuteños y del entorno para ayudar a mejorarlos.
Por ejemplo, para tener un contraste de las iniciativas que se presenten desde las administraciones municipal o departamental esta clase de evaluaciones resultan importantes.
Primero, porque corresponden a una mirada directamente expuesta por los propios habitantes que hablan en esa encuesta sobre cuestiones tales como la seguridad, la salud, la educación, entre otros.
Por ejemplo, sería interesante que en el recinto del Concejo de Cúcuta se hiciera una evaluación a la marcada disminución de la confianza entre los ciudadanos, un fenómeno que estaría impactando negativamente sobre el sentido de pertenencia y el orgullo por la ciudad.
¿Qué provoca este fenómeno? ¿Qué se debe hacer desde la gobernabilidad local para enfrentarlo?
¿Cómo interpretan ese fenómeno los concejales y los especialistas? ¿Es falta de cultura ciudadana?
¿Corresponde a un temor generado por la misma inseguridad? Preguntas como esas deben ser no solamente respondidas sino consideradas como parte de la construcción de un nuevo ciudadano si se quiere y con las sugerencias de propuestas para mejorar este crítico escenario urbano cucuteño.
Los concejales junto con la Alcaldía y otros actores principales de la vida ciudadana como los gremios, la academia y las organizaciones no gubernamentales tienen que coordinar un plan de acción para lograr que este inconveniente sea subsanado.
O sea, el material recogido en este análisis elaborado por el programa Cúcuta Cómo Vamos ofrece diversidad de opciones para que los despachos municipales y las entidades especializadas las tomen en cuenta para emprender programas, políticas e iniciativas que aporten al mejoramiento de la ciudad en sus distintos aspectos.
Al tratarse de un pulso tomado entre los residentes de la ciudad, equivale a indicar que sus resultados son la voz de ese ciudadano que clama ser escuchado y que, por lo tanto, no debería ser desatendido por quienes ostentan las investiduras de concejales, diputados y congresistas, por ejemplo.
Desde este punto de vista la opción no puede ser la de engavetar o dejar sin ni siquiera leer y evaluar las cifras, conceptos y análisis expuestos en el citado documento y aprovecharlos para las decisiones que deban tomarse en atención al pedido ciudadano allí consignado.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion .
