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Editorial
‘Elefantes blancos’
Cuatro tienen la denominación de ‘elefantes blancos’ por $10.000 millones, asunto que debe llamar a los nortesantandereanos a reclamar acciones más contundentes contra los que resulten implicados.
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La opinión
La Opinión
Viernes, 26 de Agosto de 2022

 

¡Q

ué vergüenza! Una lista de 16 proyectos que ya debieran de estar listos y prestándoles servicio a la gente en 10 municipios de Norte de Santander, figuran marcados con graves notificaciones de advertencia por la Contraloría General de la República.

Cuatro tienen la denominación de ‘elefantes blancos’ por $10.000 millones, asunto que debe llamar a los nortesantandereanos a reclamar acciones más contundentes contra los que resulten implicados.

Esa es una maniobra corrupta de graves implicaciones, porque aparte de comprometerse multimillonarias cantidades de recursos públicos, las comunidades son condenadas a quedarse sin el beneficio que se esperaba de aquellas obras.

La responsabilidad debe ir más allá de estos listados, es decir, que este tipo de casos se penalicen con el propósito de que los responsables paguen realmente por estas actuaciones y dejen de ser ‘premiados’.

Si realmente se busca detener y erradicar el mal de la corrupción, que se ha tomado buena parte del Estado colombiano y que ha permeado a la sociedad, es innegable que uno de los símbolos que debe de ser derrumbado y sus autores llevados al banquillo y ser objeto de fuertes condenas, es el de los ‘elefantes blancos’.

Algo así espera la sociedad, porque   notemos que en este caso bajo esa etiqueta quedaron obras como las sedes de dos colegios, una en Cúcuta y otra en Herrán. Esta violación al derecho a la educación, debería tener severos castigos desde todos los aspectos, tanto para los gobiernos como para los contratistas.

Y siguiendo con esos esperpentos que confirman las fallas protuberantes que persisten en los sistemas de contratación pública, aparecen dentro de esta categoría el proyecto de tratamiento de agua para optimización del acueducto urbano  de Tibú y la reconstrucción y rehabilitación del sistema acueducto para el casco urbano de Cáchira.

Aparecer este par de planes que están directamente relacionados con el agua y la salud de los pobladores de estos dos municipios, debería mover a una acción inmediata por parte de la Gobernación y el Viceministerio de Agua Potable, porque ahí se configura la violación a los artículos 365 y 366 de la Constitución política.

Y quien va en contravía de la Carta Magna, de lógica que deberá enfrentar las acciones para responder por ello, motivo por el cual es urgente que más allá de los discursos se pase a  políticas contundentes contra este tipo de hechos corruptos.

Es que además, los dineros comprometidos en estos 16 proyectos  no son de poca monta, puesto que valen 106.000 millones de pesos, según la cuenta que hiciera el organismo de control fiscal.

La región reclamando que le hagan obras de infraestructura y de otra índole para lograr competitividad, reducir el desempleo y enfrentar los problemas que se tienen, y resulta que aparecen hechos lamentables como estos que indican que en el indicador de la corruptela estamos en un alto nivel.

Seguir viendo como obra inconclusa algo tan importante como el Centro de Desarrollo Infantil de Cormoranes, es realmente contrario a las normas que protegen a la niñez, porque se han dejado de atender a más de 400 niños de esa zona de la capital de Norte de Santander.

Ojalá se hiciera una especie de gran frente unido contra la corrupción por parte de la Contraloría, la Procuraduría y la Fiscalía, con el fin de avanzar rápidamente en la atención de este tipo de casos para llevar ante los jueces de la República a los responsables que aparte de ser condenados penalmente, también tengan fuertes sanciones para que por mucho tiempo no puedan volver a contratar, por ejemplo, pero que paguen con sus bienes el mal que han hecho.

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