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Editorial
El tránsito, “ese negocio pulpito”
En Cúcuta, Villa del Rosario y Los Patios las denuncias sobre irregularidades en sus secretarías de Tránsito son frecuentes y escandalosas.
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Viernes, 15 de Enero de 2016

El mal funcionamiento de las secretarías de Tránsito se refleja en el caos vehicular que sufrimos todos en las calles y avenidas, y en el gran problema de movilidad que afrontan nuestras ciudades.

Desde hace muchos años y en casi todo el país las secretarías y oficinas de Tránsito se han convertido en focos de corrupción y verdaderas ‘ollas podridas’ difíciles de erradicar.

Son fortines de políticos corruptos y clientelistas que tienen en esas dependencias una especie de caja menor, cuyos funcionarios dispensan favores a diestra y siniestra, pero a la vez cometen abusos y atropellos  contra los ciudadanos.

En Cúcuta, Villa del Rosario y Los Patios las denuncias sobre irregularidades en sus secretarías de Tránsito son frecuentes y escandalosas. En la pasada administración municipal, por ejemplo, particulares tenían oficinas en la Secretaría de Tránsito de Cúcuta sin ser empleados de nómina por lo cual no tenían ninguna remuneración. El sueldo se lo ponían con las mordidas y coimas.

Esa misma Secretaría dejó de cobrar deudas – por comparendos y servicios varios – por  $25.000 millones de pesos. A los choferes borrachos les rebajaban las multas. Y las que se lograban cobrar no ingresaban a las arcas de la secretaría. Los escándalos también son pan de cada día en los patios o garajes a donde van a parar los vehículos que se inmovilizan por cualquier razón y ni hablar de los abusos, arbitrariedades  y desmanes que se cometen con el servicio y negocio de las grúas.

La Contraloría Municipal ha hecho varias auditorías e investigaciones, pero nada se sabe sobre responsabilidades ni sanciones. Los autores de tantos hechos delictuosos o su gran mayoría tienen padrinos en los concejos y asambleas. Esto último parece ponerlos a salvo.

El mal funcionamiento de las secretarías de Tránsito se refleja en el caos vehicular que sufrimos todos en las calles y avenidas, y en el gran problema de movilidad que afrontan nuestras ciudades.

Hacemos estas consideraciones después de conocer las grabaciones y denuncias sobre el último escándalo de corrupción en la Policía de Tránsito de Cundinamarca. Las grabaciones corresponden a parte de una conversación entre dos coroneles de la Policía Nacional, y uno de ellos sostiene que el Tránsito “es un negocio pulpito” en casi todas las capitales del país.

“… Es muy bueno que los trasladen a Tránsito y Carreteras (…) en donde los comparendos son como un cajero electrónico”, se escucha en la conversación y el interlocutor es un coronel destituido el 19 de junio de 2015, quien además fue inhabilitado para desempeñar cargos públicos por 11 años, por diversas irregularidades, y la conversación es del año pasado.

Como se puede apreciar no solo se trata de servidores públicos corruptos e indeseables, sino que deben tener mucha palanca o están muy bien apadrinados para seguir en sus puestos, deshonrado la institución policial.

Por estas revelaciones, el Ministerio de Defensa ordenó el retiro de la Policía de Tránsito de Cundinamarca del coronel Otaín Rodríguez Suárez. En un comunicado, el ministerio informó que su salida “se sustenta en la pérdida de confianza institucional y la carencia de credibilidad en el cumplimiento de los deberes que le asisten como servidor público”. Este mismo oficial enfrenta también un proceso disciplinario y el Ministerio de Defensa le reprochó “no haber puesto nunca esa situación irregular en conocimiento de las instancias correspondientes, como lo obliga la ley”.

Ojalá que este nuevo escándalo de corrupción sirva de algo, en la búsqueda de sanear todas esas ‘ollas podridas’ en que se han convertido la mayoría de las secretarías de Tránsito en todo el país.

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