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Editorial
El plebiscito
Es la idea más idónea para darle la aprobación que requiere un fenómeno prolongado, doloroso y vergonzoso de nuestra historia.
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Jueves, 12 de Noviembre de 2015

Más o menos uno de cada 10 colombianos aprobará los acuerdos con las Farc en La Habana en relación con el fin de la guerra. Para ello, algo más de 4,3 millones de ciudadanos deberán votar Sí.

La idea de que el 13 por ciento del censo electoral de 33’820.199 votantes apruebe en las urnas los acuerdos de Cuba está incluida en el proyecto de una ley estatutaria que analiza el Congreso desde el martes, y cuya aprobación está prácticamente asegurada.

Esta forma de decidir asuntos del Estado, comúnmente llamada plebiscito, es la más idónea para darle la aprobación que requiere un fenómeno prolongado, doloroso y vergonzoso de nuestra historia: la guerra entre el Estado y las Farc.

Pero, como se pretende facilitar la decisión de si se aprueban los acuerdos o se continúa con la guerra, este será un plebiscito muy especial. De ordinario, esta forma de decisión exige que una iniciativa sea aprobada por la mitad más un voto del censo electoral, o sea, 16’910.100 votos.

El deseo del gobierno es que haya la oportunidad de votar para refrendar los acuerdos y al mismo tiempo el suficiente respaldo, los partidos de la mayoría en el Congreso acordaron que una cantidad de votantes suficiente para darles legitimidad a los acuerdos es la equivalente al 13 por ciento del censo electoral.

“Estamos buscando es que la gente salga a votar, a decir sí o no, y no que con la abstención la gente se quede en su casa”, explicó el senador gobiernista Armando Benedetti. “Cuando el umbral es así tan alto, a quienes no les gusta, no votan, sino que promueven la abstención”.

A la cifra de 13 por ciento se llegó luego de analizar el referendo de 2003, cuando el umbral era del 25 por ciento, que no se alcanzó y por lo tanto, no fue aprobada la reforma constitucional que se planteaba. En busca de brindarle al plebiscito la oportunidad de ser aprobado, pero con un nivel de votación que no ponga en cuestión la democracia, se optó por la mitad de ese 25 por ciento.

A diferencia del referendo de 2003, en el que había varias preguntas muy complejas, este plebiscito refrendatorio de los acuerdos de La Habana va a tener solo una, que deberá ser respondida Si o No. Sin más opciones.

Este plebiscito por la paz, como se le llama, es la herramienta a la que le apuesta el Gobierno para la refrendación de los acuerdos alcanzados en Cuba, y es respaldado por el presidente Juan Manuel Santos.

En este sentido, el presidente ha dicho que la refrendación ciudadana es un compromiso suyo con los colombianos. Además, la reforma constitucional que impulsa el Gobierno para implementar la paz señala que antes de que cualquier acuerdo pueda entrar en vigencia, la ciudadanía debe pronunciarse sobre si está o no de acuerdo con lo decidido.

El plebiscito, sin embargo, se efectuará, solo en el caso en el que las dos partes firmantes de los acuerdos, es decir, Gobierno y Farc, así lo determinen, y será de carácter vinculante: las partes deberán cumplir lo que digan las urnas, incluso si gana el no, caso en que terminará el proceso de paz y volverá la guerra.

Igual ocurrirá si ninguna de las dos opciones alcanza los 4’396.626 votos.

Lo que realmente es importante en este proceso es el hecho de que toda la sociedad está habilitada para decidir en torno de los acuerdos. Esta posibilidad de que todos los ciudadanos decidan, se alinea perfectamente con una de las razones de la guerra actual: la exclusión, que llevó a que ciudadanos a los que se les negaba el derecho a decidir en las urnas, se armaron y se fueron al monte a hacerse escuchar a los balazos.

Y eso es lo que se busca dejar atrás en la historia.

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