En la celebración del Día del Periodista bueno es revisar lo que está pasando en materia de libertad de prensa en el mundo, el hostigamiento contra los comunicadores y los roces y enfrentamientos con los gobiernos de turno.
Un listado elaborado por Reporteros Sin Fronteras, correspondiente al año pasado, pone de mejor a peor a 180 países, entre ellos los latinoamericanos, en la clasificación de la libertad de prensa, donde en los diez primeros lugares solo hay una nación de Centroamérica y el resto son de Europa.
Con los mayores puntajes figuran Noruega, Dinamarca, Suecia, Estonia, Finlandia, Irlanda, Portugal, Costa Rica, Lituania y Leichtenstein.
En cambio con los peores niveles se encuentran Cuba, Nicaragua y Venezuela, en los puestos 173, 160 y 159 respectivamente.
La organización advierte que en América Latina la desconfianza hacia la prensa ha seguido ganando terreno, alimentada por una retórica contra los medios y una generalización de los discursos estigmatizantes por parte de la clase política, especialmente en Brasil, Cuba, Venezuela, Nicaragua y El Salvador. “Cada vez más visibles y virulentos, estos ataques públicos fragilizan a la profesión y alientan procedimientos judiciales abusivos, campañas de difamación e intimidaciones -especialmente contra las mujeres- y acoso en internet contra los periodistas críticos”, agregó Reporteros Sin Fronteras.
Colombia, que hoy celebra esta fecha, se encuentra en dicho ranquin en el puesto 145 con una calificación de 42,43.
En el país ha quedado en evidencia, y así lo hizo ver recientemente la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), un enfrentamiento entre la presidencia de la República y la los medios informativos, por el método usado por el presidente Gustavo Petro para responder las noticias e informaciones que se publican sobre su administración.
“En su cuenta oficial, el Presidente corrige o reprocha a los medios por cómo cubren su gobierno. También califica la información como falsa y ha replicado mensajes de terceros que se refieren a la prensa de manera “desobligante”, escribió en esa misma red social la FLIP.
“Por eso recordamos que es la máxima autoridad del Estado quien está llamado a ser especialmente tolerante con la crítica y mantener un discurso donde predomine el reconocimiento del derecho de los medios y de los ciudadanos a tener posturas críticas a su administración”, añadió la organización en su mensaje que debe de ser tenido muy presente.
Y hoy que se está en medio de la celebración también vale recordar que la violencia sigue ensañándose contra los periodistas, que en Colombia por ejemplo, no se pueden olvidar los dos colegas asesinados el año pasado en el país, los 246 que sufrieron amenazas, los siete que salieron al exilio y los seis afectados por detenciones ilegales, como lo muestra el mapa de violaciones a la libertad de prensa de la FLIP.
Tiene toda la razón Reporteros Sin Fronteras cuando advierte que en casi todo el continente, los periodistas desarrollan su labor informativa en un entorno cada vez más deteriorado y tóxico, del cual no escapamos en las regiones colombianas, aunque pese a todo la tarea misional de preservar el derecho a informar y ser informados se mantendrá incólume, porque no hay nada como este oficio que es el mejor del mundo, según lo describiera Gabo, nuestro premio Nobel de Literatura.
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