Es tanto lo que falta por hacer en el Catatumbo para liberarlo de la diversidad de situaciones adversas que lo mantienen sumido en complicaciones que pareciera no querer llegar a su fin, que en el diálogo vinculante de esta región, en Ocaña, sobraron las propuestas al Gobierno Nacional.
Así como fue de nutrida la asistencia de campesinos y representantes de las comunidades de ese sector, fue igualmente masiva la cantidad de iniciativas expuestas para que queden dentro del Plan Nacional de Desarrollo.
En total se contabilizó que se propusieron cerca de 2.700 acciones transformadoras, de las cuales unas 1.800 corresponden a proyectos de inversión, para los 13 municipios catatumberos.
Vendrá luego de recibir estos anhelos, el duro asunto de la cuantificación y de la sumatoria y de garantizar que se puedan hacer, al menos los más viables y útiles, teniendo en cuenta el aspecto presupuestal y fiscal.
Lo que notaron las autoridades nacionales presentes en el diálogo vinculante, es que las iniciativas y sugerencias vienen de un “trabajo previo bien encaminado, bien orientado que facilitó el procedimiento de participación en la construcción del plan”.
“El equipo de Planeación, de Gobierno y la Cancillería se llevan una gran cantidad de propuestas que esperamos poder articular y llevar a las bases del Plan Nacional de Desarrollo”, fue la afirmación del viceministro de Relaciones Exteriores, Francisco Coy.
La frase: ‘esperamos poder articular’, debe ser tomada como la notificación de que no todo eso podrá estar en la carta de navegación, bien sea por cuestiones financieras, técnicas o de otra índole.
Mucho dependerá de las realidades y proyecciones económicas, de la voluntad del Gobierno Nacional y del apoyo que se obtenga durante el trámite en el Congreso de la República, donde la actuación de nuestros congresistas como bancada regional resultará fundamental.
A veces en estos esquemas de participación la frustración tiene un alto riesgo de aparecer, por lo que deberá esperarse a que en la elaboración, se determine cuál será el peso específico del diálogo vinculante dentro del plan.
Un centro de transformación agroindustrial, la universidad del Catatumbo, la ampliación del hospital Emiro Quintero Cañizares, la reforma agraria integral y fortalecer la conectividad vial, aparecen dentro de las acciones urgentes para los municipios de esa subregión nortesantandereana afectada por la violencia y el narcotráfico.
En el mismo encuentro, las víctimas del conflicto armado en el departamento entregaron un paquete de 59 pedidos para ser llevados al Plan Nacional de Desarrollo.
Reestructurar el Sisbén IV, legalización de los predios, reforma de la Ley 1448 de 2011, asignar bienes incautados y con extinción de dominio en poder del Sociedad de Activos Especiales para adelantar planes de vivienda dirigidos a las víctimas del conflicto armado en esta parte del país.
La lista de acciones sugeridas para poner en marcha y contener tantas necesidades acumuladas por años es bien larga y habrá que ver cuál va ser la priorización que se les dará a las mismas dentro de los componentes que integran el Plan de Desarrollo. Ojalá ese término vinculante suene armónicamente bien para nuestro departamento.
