Sentimos un profundo déjà vu al escribir estas líneas. La violencia en el área metropolitana de Cúcuta sigue desbordada, y nuestros llamados a la acción parecen caer en oídos sordos.
La reciente masacre en Villa del Rosario, con cuatro cadáveres abandonados en una vía hacia Los Patios, es solo el último episodio de un ciclo interminable de muerte. La tristeza, la angustia y el miedo crecen, mientras los homicidios se descontrolan, con una frecuencia que nos deja sin aliento.
Se han agotado los calificativos para describir el sentimiento que la violencia ha provocado en el área metropolitana de Cúcuta.
La ocurrencia de homicidios se ha vuelto imparable y con una delicada tendencia ascendente, llevando al área metropolitana de Cúcuta a registrar tres masacres en lo corrido del presente año (dos en la capital de Norte de Santander en abril y mayo y la última sucedida en el municipio histórico).
Esos episodios, por sí solos, muestran el escenario de altísima peligrosidad en que actualmente deben adelantar sus labores diarias los habitantes de la ciudad más importante en la frontera con Venezuela.
En medio de esa situación, nuestras peticiones en el campo de la restitución de la seguridad para los cucuteños son innumerables, pero las respuestas del gobierno de Gustavo Petro han sido insuficientes.
¡Cúcuta también es Colombia! Necesitamos un plan de seguridad extraordinario y efectivo. La muerte acecha nuestras calles, y la policía local está desbordada. La institucionalidad nacional debe intervenir para recuperar el control de nuestra ciudad, ahora asediada por el crimen organizado.
Esta no es una súplica, es una exigencia. La reciente masacre, atribuida a la guerrilla del ELN, que supuestamente está en negociaciones de ‘Paz Total’ y en cese al fuego, agrava la situación.
La violencia desbordada requiere la intervención inmediata de la Presidencia, los Ministerios de Defensa, Justicia e Interior, y la Fiscalía. Necesitamos una gran operación interinstitucional contra todos los factores generadores de violencia en la región.
El alcalde Jorge Acevedo ha solicitado una red unificada de cámaras para monitorear la ciudad, incluyendo las privadas. Pero esto no es suficiente. Es urgente una acción estatal contundente con medidas especiales, apoyo financiero, y planes específicos que consideren nuestra situación fronteriza y el crimen organizado asentado en nuestra región.
El Gobierno ha creado la Misión Cauca para afrontar la crisis en el occidente del país, mientras tanto, en Norte, estamos en la desidia. Los gobernantes locales están remando solos contra la corriente. ¿Para cuándo, entonces, activará el Gobierno Nacional la Misión Norte de Santander? ¿Qué más debe suceder para que por fin se sienta la presencia estatal en el área metropolitana de Cúcuta? Nuestros periodistas, tanto de esta casa editorial como de otras plataformas, están siendo amedrentados por grupos al margen de la ley, arriesgando sus vidas para informar.
Estamos atravesando por uno de los más graves momentos en la ciudad, con una sucesión de acontecimientos delictivos de toda índole cometidos por poderosas bandas criminales que han venido.
¡Presidente, no más olvido! Incluyan a Norte de Santander en su agenda urgente. Necesitamos su apoyo para superar esta crisis criminal, y para implementar planes económicos y de desarrollo que mejoren la productividad, la competitividad y el empleo. No podemos seguir nadando en sangre. ¡Actúen ya!
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion.