En el dato nacional, la inflación dio una señal de moderación. En la economía diaria de muchas familias cucuteñas, el alivio todavía no se siente completo.
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reportó que, en febrero, la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en Colombia fue de 1,08% y la anual de 5,29%.
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En Cúcuta, la variación mensual fue de 0,95% y la anual de 4,81%. Aunque la ciudad quedó por debajo del promedio nacional en la medición de 12 meses, eso no significa que marzo sea un mes liviano para el bolsillo, porque la presión sigue concentrada en varios gastos de alta frecuencia o difíciles de aplazar.
La pregunta útil para el hogar es en qué rubros se está yendo hoy la plata. Y en Cúcuta ya hay pistas claras: servicio de aseo y los arriendos estuvieron entre los rubros que más presionaron el bolsillo local. A eso se suman gastos diarios que se repiten y que, aunque parecen menores por separado, al final del mes terminan pesando bastante.
Los cinco gastos
El primero de esos gastos es comer por fuera. A nivel nacional, la división de restaurantes y hoteles registró una variación anual de 9,61%, la más alta entre las grandes categorías del IPC de febrero.
Ahí entra el corrientazo, el desayuno comprado en la calle, el café con algo, el domicilio o la comida rápida de media tarde. En una ciudad como Cúcuta, donde buena parte de la rutina diaria se mueve entre comercio, trabajo de calle, oficina y trayectos largos, ese gasto puede parecer manejable una sola vez, pero repetido varias veces por semana ya compite con pagos fijos del hogar.
La presión sobre este rubro también coincide con reportes locales sobre el encarecimiento del corrientazo en la ciudad.
El segundo gasto silencioso está en las compras pequeñas o de última hora en el mercado. El DANE reportó que alimentos y bebidas no alcohólicas tuvieron una variación mensual de 1,30% y anual de 5,84% en febrero, además de ubicarse entre las divisiones que más aportaron al resultado del mes.
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En la práctica, el problema no siempre está en la compra grande del supermercado, sino en esas vueltas repetidas por huevos, pan, frutas, lácteos, bebidas o productos frescos en la tienda, el minimercado o la app. Son compras pequeñas, sí, pero cuando se acumulan terminan desordenando toda la cuenta del mes.
El tercer rubro que más aprieta es salud. Esta división tuvo una variación anual de 7,82%, una de las más altas del IPC de febrero. Medicamentos, consultas, exámenes, copagos y tratamientos no son gastos que una familia pueda mover fácilmente.
Por eso, cuando empiezan a ganar peso en la cuenta, el ajuste no debería salir de ahí, sino de consumos más flexibles. En muchos hogares cucuteños, sobre todo donde hay niños, adultos mayores o pacientes crónicos, este ya no es un gasto eventual, sino una obligación fija.
El cuarto es educación, que volvió a pegar fuerte en el primer trimestre. El DANE informó que esta división registró una variación mensual de 5,64% y anual de 7,44% en febrero.
En marzo, el peso de este rubro todavía se siente en pensiones, útiles que faltaban, fotocopias, meriendas, transporte y otros pagos asociados al calendario escolar y universitario. En muchas casas, una parte importante del apretón de caja sigue concentrada ahí.
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Y el quinto gasto son los pagos pequeños que se repiten. Aquí entran trayectos cortos, antojos, snacks, suscripciones, compras digitales, recargas y gastos sueltos del día a día. Su problema no es el valor individual, sino la frecuencia.
El propio DANE mostró que entre las subclases con mayor aporte mensual estuvieron las comidas en establecimientos, las comidas preparadas fuera del hogar para consumo inmediato y el transporte urbano. Es decir, buena parte de la presión está viniendo justamente de esos pagos cotidianos que pasan desapercibidos hasta que se suman todos juntos.
En Cúcuta, además, esa revisión del presupuesto se vuelve más importante porque al golpe de estos gastos diarios se le suman otros rubros locales que ya vienen presionando el bolsillo, como los arriendos y el servicio de aseo, según el análisis publicado por La Opinión esta semana.
Por eso, cuidar la plata en marzo no pasa por esperar que los precios bajen rápido, sino por ordenar mejor el mes: separar los pagos que no se pueden mover, como salud, educación, arriendo y servicios; identificar cuál de estos cinco rubros se está repitiendo más; ponerle un límite semanal a la comida por fuera; reducir las reposiciones improvisadas del mercado; y evitar usar crédito de corto plazo para cubrir gastos corrientes cuando el ingreso ya viene apretado.
Después del dato de febrero, la pregunta útil para los hogares cucuteños ya no es solo cuánto marcó la inflación. La verdadera pregunta es otra: en qué pequeños gastos diarios se está yendo la plata sin que uno alcance a notarlo a tiempo.
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