Fenalco y Fenaltiendas alertaron que la mayoría de tiendas de barrio operan en “modo supervivencia” ante caída de ingresos y presión de costos.
Las entidades dijeron que 50,45% de los tenderos afirma que sus clientes tienen menos disponibilidad de recursos frente al cierre de 2025 y 47,27% de los negocios reporta una disminución en sus márgenes, reflejando una pérdida significativa en la capacidad de generar utilidades.
Este fenómeno ha provocado un cambio estructural en los hábitos de consumo, donde el 45% de los compradores solicita con alta frecuencia marcas económicas, sustitutos más baratos ante incrementos de precios e impuestos como el de ultraprocesados y bebidas azucaradas.
Este fenómeno ha provocado un cambio estructural en los hábitos de consumo, donde el 45% de los compradores solicita con alta frecuencia marcas económicas, sustitutos más baratos ante incrementos de precios e impuestos como el de ultraprocesados y bebidas azucaradas.
Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, dijo que “las cifras muestran un sector que resiste, pero bajo condiciones adversas. La combinación de caída en la rentabilidad, presión en costos, restricciones de liquidez y debilitamiento del consumo configura un escenario donde la prioridad ya no es crecer, sino sostenerse”.
Cabal agregó que “las tiendas de barrio en Colombia operan hoy en un claro modo supervivencia, lo que hace urgente la implementación de estrategias que alivien costos, mejoren el acceso a financiamiento y aceleren la adopción tecnológica”.
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El principal factor de presión no es la competencia, sino los costos, debido a que 60,45% de los tenderos destina más de 10% de sus ingresos mensuales al pago de arriendo y servicios públicos, convirtiendo estos gastos en la mayor amenaza para la viabilidad del negocio.
A esto se suma el endurecimiento en las condiciones de abastecimiento, ya que 39,55% reporta mayores restricciones por parte de proveedores, incluyendo exigencia de pago de contado (20,91%), reducción de plazos (11,82%) y costos financieros adicionales (6,82%).
Uno de los hallazgos está relacionado con el aumento de la inseguridad en los barrios, ya que 64% de los microempresarios consultados señaló que la inseguridad se ha acentuado.
De acuerdo con la entidad, prácticamente dos de cada tres tenderos, han tenido que tomar precauciones, porque 29% de los consultados señaló que últimamente ha tenido que poner rejas, alarmas y/o cámaras para defenderse de los maleantes, otro 29% declaró que ahora cierra su local más temprano y 6% expresó que ahora limita los domicilios a ciertas horas y zonas.
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En el frente competitivo, el canal tradicional mantiene ventajas estructurales, pero insuficientes frente al entorno actual, ya que, según el estudio, 42,73% identifica la cercanía y la confianza como su principal fortaleza, mientras que 35% destaca el conocimiento del cliente y 26,36% la venta fraccionada.
“De hecho, el manejo del fiado se está viendo directamente tensionado por el contexto económico. Aunque sigue siendo una práctica clave para sostener la relación con el cliente, los tenderos están adoptando una postura más restrictiva debido a las presiones de liquidez”, explicaron las entidades.
Finalmente, el rezago en digitalización profundiza la vulnerabilidad del sector, porque 85,45% de las tiendas no cuenta con sistemas POS, aunque solo 42,55% considera que no son necesarios, lo que evidencia barreras de acceso más que de percepción.
Adicionalmente, 49,55% no utiliza WhatsApp ni redes sociales como canal comercial, perdiendo oportunidades clave de venta y fidelización en un mercado cada vez más digital.
Tomado de La República.
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