El concepto de economía circular está cobrando cada vez más relevancia como una posible solución para salvaguardar nuestro planeta para el año 2050. Sin embargo, para muchos, sigue siendo una idea abstracta y distante.
Aunque cada vez la adopción de un estilo de vida sostenible se está volviendo cada vez más popular, muchas personas desconocen los cambios significativos necesarios en nuestra forma de vida para asegurar un futuro sostenible y nuestro bienestar a largo plazo.
Actualmente, muchas iniciativas se desarrollan alrededor de la economía circular que la ha vuelto un negocio lucrativo y aporta en una pequeña proporción a la solución de la problemática de demanda de materias primas y la generación de residuos de estas mismas materias primas.
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Nuevos modelos de negocio
Empresas y celebridades, como Lionel Messi, están adoptando la economía circular. Messi ha lanzado una colección de ropa llamada ‘Messi Verde’ que promueve la reutilización de residuos a través del rediseño.
Esta colección utiliza algodón 100% de desecho, reduciendo y revalorizando los residuos en la cadena de producción para prolongar la vida útil de los productos, alineándose con los principios de la economía circular.
Gef, empresa colombiana y propiedad del grupo colombiano Crystal, que también administra a Punto Blanco, implementó la estrategia ‘Gef Green’, que integra prácticas sostenibles en toda la cadena de producción de la marca, incluyendo el uso de insumos como algodón BCI y fibras recicladas.
Por otro lado, Punto Blanco lanzó la estrategia ‘Con-siente’, que se enfoca en el uso de algodón sostenible cultivado en la Sierra Nevada de Santa Marta, así como fibras como lyocell, lino y algodón reciclado en su colección nativa. Ambas marcas están comprometidas con la sostenibilidad en su producción.
Estos son solo un par de ejemplos de cómo la economía circular cada vez es más atractiva no solo como una solución ambiental sino también como un modelo económico emergente.
Sin embargo, vamos a detallar un poco de que se trata la a economía circular, la cual se basa en siete pilares principales:
Materiales: Reciclaje continuo y uso prolongado de materiales para minimizar la pérdida de calidad y reducir la extracción de recursos.
Energía renovable: Utilización de fuentes de energía sostenibles, como solar, eólica y geotérmica, para reducir emisiones y garantizar una fuente renovable para todas las necesidades.
Gestión del agua: Reciclaje y reutilización del agua, con un enfoque en la recuperación de energía y nutrientes de las aguas residuales.
Biodiversidad: Protección de los ecosistemas naturales a través del uso sostenible de la tierra y medidas de conservación, como reforestación y restauración del hábitat.
Sociedad y cultura: Integración de valores culturales y sociales en la estrategia empresarial, junto con prácticas de consumo sostenible en las comunidades.
Salud y bienestar: Reducción de la exposición a sustancias tóxicas y gestión controlada de productos químicos nocivos.
Valor: Reconocimiento del valor social de los recursos naturales y la energía, con un enfoque en generar valor para la sociedad en su conjunto.
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¿Consumimos mucho?
Actualmente, consumimos y extraemos más materias primas de las que el planeta puede proporcionar a largo plazo.
Para 2050, se espera que entre 6.000 y 7.000 millones de consumidores con poder adquisitivo ejerzan una presión adicional sobre el consumo y el medio ambiente.
Nuestros estilos de vida actuales, que buscan mayor comodidad y conveniencia, tienen un costo.
Por ejemplo, en el caso de los plásticos, el reciclaje es ineficiente, y una gran cantidad de productos plásticos terminan en océanos y mares, causando daños ambientales significativos.
Además, la producción de plástico requiere cantidades sustanciales de petróleo y gas natural, lo que afecta al cambio climático por generación de emisiones.
¿Y cómo está el país enfrentando este desafío?
Para hacer realidad la economía circular, es fundamental desarrollar conocimientos, monitorear el progreso y garantizar que los formuladores de políticas tengan los datos y la información necesaria para guiar el desarrollo de políticas de apoyo flexibles.
Hay signos de una creciente conciencia pública sobre este problema, y nuevas políticas cambiarán sustancialmente la forma en que producimos, consumimos y vivimos. Estas acciones requieren respuestas sistémicas integradas con una perspectiva a largo plazo.
En Colombia, el consumo de plástico alcanza la alarmante cifra de 1,25 millones de toneladas al año, y según Greenpeace, el 74% de los envases de plástico utilizados en el país terminan en vertederos, contribuyendo al creciente problema ambiental.
Colombia ha tomado medidas legales con la promulgación de la Ley 2232 en 2022, que establece medidas para la reducción gradual de la producción y el consumo de ciertos productos plásticos de un solo uso, entre otras disposiciones.
Del mismo modo, la Estrategia Nacional de Economía Circular del gobierno colombiano tiene como objetivo fomentar un nuevo modelo de desarrollo económico que incluye la valoración continua de los recursos, el cierre de ciclos de materiales, agua y energía, la creación de nuevos modelos de negocios, la promoción de la simbiosis industrial y la consolidación de ciudades sostenibles.
Algunas empresas en Colombia ya han adoptado el concepto de economía circular, como Bavaria, Burger King, Carvajal Empaques, Coca-Cola Femsa, Enka, Esenttia, Nestlé Colombia, Novalene, Peldar, Plastilene, Postobón, Propal, Romay y Tetra Pak. Estas empresas han certificado la gestión de 58,336 toneladas de residuos posconsumo. A pesar de este esfuerzo significativo, todavía hay mucho margen de mejora.
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Cambio de hábitos
La transición a una economía circular ayudará a aliviar los problemas ambientales y de salud humana causados por la actual economía lineal, basada en “producir-consumir-desechar”.
Sin embargo, se requerirán cambios significativos en los sistemas de producción y consumo, que van mucho más allá de la eficiencia en el uso de recursos y el reciclaje de residuos.
Todos tenemos un papel que desempeñar para apoyar la transición hacia una economía circular. El acceso a la información correcta y a las soluciones adecuadas es esencial para llevar a cabo este gran cambio.
Es evidente que, sin una innovación firme y decisiva, así como la falta de tecnologías que aceleren esta transición hacia una economía circular y baja en carbono, esto no sucederá.
La economía circular no es solo una ideología, sino una parte crucial de la solución para salvar nuestro planeta para 2050.
Aborda la necesidad urgente de transformar nuestros patrones de consumo lineales actuales en sistemas sostenibles y circulares.
Las empresas, gobiernos y personas deben trabajar juntos para adoptar principios circulares y promover un futuro más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.
Al abrazar los siete pilares de la economía circular, podemos reducir los residuos, proteger los recursos naturales y crear un mundo mejor para nosotros y las futuras generaciones.
El camino hacia una economía circular es un camino hacia un futuro más brillante y sostenible para todos.
Redacción
Viviana Berrío Meneses
Carbon technical specialist - Ecosecurities (Suiza)
Bióloga - Universidad de Pamplona
Maestría en Ingeniería Ambiental
Candidata a Máster, Derecho y Economía del Cambio Climático, Universidad de Flacso, Argentin
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