La muerte de doña Cecilia Quintero, de 70 años, en el interior de la droguería Cafam, que sirve de dispensario a la Nueva EPS, a donde había acudido a reclamar los medicamentos que le negaron para un hijo suyo y su esposo, no bastó para que esa operadora de salud y el Gobierno nacional pusieran fin al calvario que viven miles de usuarios de la salud de Norte de Santander, a quienes no se les entregan medicinas desde hace seis meses.
La muerte de Quintero fue el pasado 24 de febrero y, desde entonces, no se ha dado ninguna solución por parte de Nueva EPS ni tampoco del Gobierno de Gustavo Petro Urrego, que es el que tiene el manejo de la entidad desde hace más de dos años.
Ni siquiera después de la visita que hiciera a la ciudad Luz María Múnera, superintendente ad hoc delegada para Nueva EPS, un día después de la muerte de Quintero, ha servido de algo para que los cerca de 800.000 usuarios de esta empresa empiecen a recibir sus medicinas para sus tratamientos.
Agente interventor
no da la cara
La Opinión buscó al agente interventor de Nueva EPS, Luis Óscar Gálvez Mateus, para que respondiera por los miles de reclamos que a diario se escuchan en Cúcuta y Norte de Santander por la no entrega de medicamentos, y para que manifestara si existe voluntad de su parte para que se dé una solución a esta problemática, pero al cierre de esta edición guardó silencio.
En su visita a Cúcuta el mes pasado, Múnera dejó entrever que los agentes interventores que han pasado por Nueva EPS en los dos últimos años no habrían cumplido con la misión encomendada por el presidente Petro, relacionada con el mejoramiento del servicio a los afiliados y, por el contrario, la crisis se había agudizado.
Una de las graves fallas encontradas en las inspecciones adelantadas por la superintendente de Salud para Nueva EPS tiene que ver con el desorden financiero, señalando una marcada inequidad en los pagos, donde se priorizaba excesivamente a proveedores privados sobre la red pública hospitalaria.
En esa oportunidad, Múnera dijo que se había reportado que existían 15 billones de pesos sin auditar y pagos previos desproporcionados.
La orden que ha impartido el Gobierno nacional es que se prioricen los pagos a los hospitales públicos; sin embargo, esto no estaría ocurriendo.
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Para los veedores de salud de Cúcuta, al Gobierno nacional le falta voluntad para dar una solución al problema. “Es el gobierno el que está administrando a nueva EPS”, dijo Aristides Hernández, vocero de la Asociación Sindical de la Salud en Norte de Santander.
Peligra la vida de miles
de pacientes
Los sindicatos de salud de Norte de Santander han manifestado en los últimos días que, de continuar la negación de los medicamentos por parte de Nueva EPS, se estaría poniendo en grave riesgo la vida de miles de pacientes, dado que no están recibiendo medicinas para sus tratamientos, en especial los pacientes de alto costo con enfermedades crónicas y catastróficas como cáncer, VIH, diabetes, trastornos psiquiátricos, entre otras.
Carolina Rueda, ama de casa residente en el barrio Palmeras parte alta, y quien es paciente diabética, confesó que no recibe su insulina desde hace más de cuatro meses. “Tengo miedo de que en cualquier momento me pueda dar un coma diabético, dado que solo me aplico la medicina cuando tengo plata para comprarla, pero últimamente no he tenido los 65.000 pesos para hacerlo”.
O como el caso del veedor de salud Francisco Villamizar, de 67 años, quien padece hipertensión, glaucoma, diabetes y una enfermedad neurológica crónica y ante la impotencia porque no le dan los medicamentos que requiere para sus males, pide que le apliquen la eutanasia.
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Villamizar asegura que tiene 147 pendientes de medicamentos y ni con tutelas ha logrado que su EPS le entregue sus medicinas.
La Opinión ha hecho visitas sorpresa a las dos droguerías de Cafam que tiene Nueva EPS para la entrega de medicinas a sus afiliados en Cúcuta, pero lo único que reciben estos últimos son recibos de pendientes. “La única respuesta que nos dan es que no hay medicamentos”, dijo Argemiro Jaimes, de 63 años, paciente hipertenso que debe consumir cuatro medicinas diarias y que desde octubre del año pasado no las recibe.
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