La respiración falló. El estado de inconsciencia llegó a su tope más alto. *Carlos Manrique quedó tendido en su habitación y a su alrededor solo quedaron rastros de la cocaína y la marihuana que consumió de manera desmedida, después de dos días de rumba y drogas. Una sobredosis por poco le quita la vida, con apenas 27 años de edad.
Apoya a La Opinión y suscríbete aquí: https://bit.ly/_Suscríbete_Aquí
En medio de la alucinación y de sentir que estaba a punto de morir, una súplica a Dios hizo que todo diera un giro en la desordenada vida que llevaba este joven, durante los últimos 14 años, entre consumo de cigarrillo, marihuana, cocaína y licor.
Ni siquiera el nacimiento de su hija logró que Manrique decidiera escapar del consumo de sustancias nocivas para el cuerpo.
Su actual esposa fue quien la ayudó a alejarse de esta oscura historia. A pesar de haber terminado la relación sentimental por culpa de las adicciones que tenía Carlos, ella siempre estuvo al tanto de lo que le ocurriera.
Le puede interesar: Crearán APP en la región para fomentar la cultura ambiental
“Yo vivía solo en un apartamento y estaba totalmente perdido. Me encerraba tres días a consumir drogas. Un día mi actual esposa llegó a invitarme a salir y yo no tenía ni zapatos para ponerme, entonces ella me prestó unos tenis que simulaban también ser de hombres y así fue que me sacó de ese encierro”, cuenta Manrique, recordando una anécdota que quedó grabada para siempre en su mente.
Manrique también esquivó la muerte. Cuando se enteró de que lo buscaban para asesinarlo tuvo que huir de Cúcuta y refugiarse durante seis meses en Bucaramanga, huyendo de la cadena criminal que desata el microtráfico.