Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Columnistas
Vivir más no siempre es vivir mejor
A la luz de Marsh, el envejecimiento no es una conquista, sino una negociación; podemos retrasarlo, pero no evitarlo.
Authored by
Miércoles, 1 de Abril de 2026

“Somos como pequeños barcos que nuestros padres lanzan al océano; navegamos alrededor del mundo y, cuando finalmente regresamos al muelle desde el que zarpamos, ellos ya no están”.
— Henry Marsh

Vivimos en una época obsesionada con extender la vida; el desarrollo tecnológico, los avances médicos y la promoción de hábitos saludables han instalado la promesa de vivir cada vez más años, como si aún persiguiéramos el antiguo anhelo del elixir de la vida como la epopeya de Gilgamesh. Sin embargo, la pregunta sigue siendo incómoda: ¿realmente queremos vivir más o vivir mejor?

El neurocirujano británico Henry Marsh, en Al final, asuntos de vida o muerte, plantea una reflexión inquietante a partir de su propia experiencia con un cáncer avanzado; tras una vida dedicada a operar cerebros (ese órgano donde habita todo lo que somos), cuestiona una de las creencias más arraigadas de nuestro tiempo: que vivir más años es, en sí mismo, un triunfo. La medicina moderna ha logrado prolongar la vida; no siempre ha sabido preservar su sentido.

Sería injusto, sin embargo, negar el valor de estos avances; para muchas personas, vivir más ha significado también vivir mejor: más tiempo con sus seres queridos, más oportunidades, más experiencias. El problema aparece cuando la prolongación de la vida se convierte en un fin en sí mismo; cuando el deterioro físico o cognitivo compromete aquello que hace que la vida sea verdaderamente vivible.

Aquí emerge una de las grandes paradojas de la existencia; solo en la vejez, cuando la conciencia de la finitud se vuelve ineludible, alcanzamos niveles de comprensión sobre nosotros mismos que antes parecían inaccesibles. La madurez emocional y la capacidad de comprender a los demás llegan tarde; justo cuando el cuerpo comienza a deteriorarse. Tal vez, como sugería Kierkegaard, vivimos la vida hacia adelante; pero solo la entendemos hacia atrás.

A la luz de Marsh, el envejecimiento no es una conquista, sino una negociación; podemos retrasarlo, pero no evitarlo. Y, en muchos casos, prolongar la vida implica también prolongar la fragilidad, la dependencia o incluso la pérdida de identidad. Enfermedades como el alzhéimer nos obligan a enfrentar una pregunta incómoda: ¿sigue siendo vida cuando desaparecen la memoria, el autocontrol y el reconocimiento de quienes fuimos?

Su reflexión es directa; recordamos a las personas como eran al final de sus vidas, no cuando estaban en plenitud. En ese sentido, la obsesión por vivir más puede convertirse, paradójicamente, en una forma de perder aquello que más valoramos de la vida.

Pero la discusión no es solo médica; también es una cuestión de tiempo. Vivimos bajo la presión constante de una “flecha del tiempo” que envejece nuestros cuerpos y nos empuja inevitablemente hacia la muerte; sin embargo, nuestra experiencia del tiempo cambia. En la juventud, el futuro parece infinito; en la vejez, el presente adquiere un valor que antes pasaba desapercibido.

Diversos estudios sugieren que la felicidad sigue una curva en forma de “U”; disminuye en la adultez media y aumenta nuevamente en la vejez. No porque mejoren las condiciones materiales; sino porque cambian las prioridades: se abandona la competencia constante, se reducen las expectativas irreales y se aprende, finalmente, a habitar el presente.

Tal vez allí radique la clave; no se trata de rechazar los avances médicos ni de romantizar la muerte, sino de replantear nuestras prioridades. Si vivir más implica perder la dignidad, la autonomía o el sentido; ¿vale realmente la pena?

En última instancia, la vida y la muerte no son opuestos absolutos; son partes de un mismo proceso. Aceptar esa continuidad puede ser el primer paso para vivir mejor; incluso si eso significa vivir menos.

Porque, al final, el verdadero desafío no es añadir años a la vida, sino vida a los años.


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en  https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion

Temas del Día