En múltiples oportunidades y con desespero, las familias de millares de colombianos presos en Venezuela con clara violación de sus derechos fundamentales, han reclamado tanto al gobierno colombiano como al venezolano, por un lado, al primero, interceder para que se les resuelva con prontitud su situación jurídica estancada en muchos casos, en otros a paso de tortuga y en el peor de los casos sin el derecho a una defensa técnica y material y al segundo a más de lo anterior, se les exige un trato digno desde su condición de presos de conformidad con el derecho internacional humanitario violado sistemáticamente por la dictadura de ese país.
Y el señor Petro ni se inmuta por la suerte de estos colombianos, ni un pronunciamiento siquiera así sea demagógico, pero no, y tan amigo, compinche de la dictadura venezolana desde los tiempos de Hugo Chávez. Demagogia cuando devolvió dos aviones de EEUU, con deportados colombianos por que no los trajeron en primera clase.
Demagogia del señor Petro cuando aboga por los niños de Irán y Gaza, pero, según declaraciones de la excandidata presidencial Vicky Dávila, guarda cómplice silencio por el reclutamiento y violación de los 18.677 menores de edad confesados por la FARC. De igual manera, ante la continuidad de esta práctica por los grupos de narcoterroristas el señor presidente, como el avestruz esconde la cabeza en la tierra ignorando la situación.
Vimos qué en el encuentro entre los presidentes de Colombia y Venezuela programada para el 13 de marzo del presente, suspendida para una nueva fecha, no se encontraba incluida en la agenda nada concerniente al clamor de cientos de familiares detenidos injustamente en el vecino país ni sobre el apoyo que estos brindan a los grupos narcoterroristas en la frontera.
Por lo tanto, no fue ningún olvido involuntario la no invitación al presidente Petro al encuentro “Escudo de las Américas” realizado en Miami en días anteriores, para crear una coalición de países aliados con el fin de combatir el narcotráfico, los carteles y la inmigración ilegal del cual existe una completa incompatibilidad entre los dos mandatarios: Donald Trump y Gustavo Petro.
Se espera sin demoras, un diálogo directo entre el presidente Petro y Delcy Rodríguez, buenos amigos, para que abogue por la liberación de los miles de colombianos detenidos injustamente sin garantías procesales
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