Si las corrientes democráticas ganan las elecciones del presente año, Congreso y Presidenciales, es imperativo que presenten el mismo 7 de agosto de 2026 un proyecto de ley o acto legislativo, lo que aplique, para realmente reconocer el carácter regional de Colombia y realmente descentralizar al país, dando autonomía fiscal y legislativa a las regiones en el marco de la unidad nacional, ordenando transferir directamente recursos que hoy hacen parte del gobierno nacional a las regiones, reduciendo el gigantesco tamaño del Estado Nacional actual, llevado a condición hiperbólica por la izquierda.
De esta manera, el gobierno con toda su crisis fiscal y económica heredada, podrá reenfocar el país apartándolo de la senda al socialismo en que nos metió la izquierda y el falso centro. Debemos evitar un nuevo emperadorcito estilo Petro, Cepeda o Santos, que traten el país como su hacienda personal, donde hacen lo que les da la gana.
Este proyecto de ley o acto legislativo debe someterse a un referendo de aprobación, que obligue a su cumplimiento. Sobre este proyecto aprobado, el gobierno nacional debe enviar toda la batería de leyes que den cumplimiento a esta ley especial, en particular la referente a la reducción del Estado Nacional. Se debe aprovechar el inicio de gobierno para dar un vuelco al manejo del Estado Nacional, que permita reenfocar el país hacia una verdadera democracia liberal, desmontando el esquema Progresista que se tomó la jurisprudencia del país, en concreto el supeditar la ley nacional a la transnacional y abandonar la senda globalista que se montó desde el gobierno del Nobel.
La presentación de este proyecto de ley o acto legislativo y la solicitud de referendo deberán presentarse en las primeras 100 horas del gobierno y el referendo debería realizarse en los primeros 100 días de gobierno, de manera tal que el gobierno cuente con esta herramienta fundamental desde el inicio del período.
Un tema que requiere definición es que se entiende por región. Para ello debería considerarse la geografía, la historia y la cultura, en un equilibrio complejo, que puede causar otros problemas al romper con uniones que la historia o la cultura mantienen unidas. Hay cuatro posibles consideraciones para definirlas: la primera es considerar regiones cada departamento, lo cual parece poco práctico, pues los actuales departamentos solo han obedecido a decisiones políticas de un modelo político agotado.
La segunda posibilidad es volver al pasado y rescatar los estados de los Estados Unidos de Colombia, que eran a saber: Antioquia (la región paisa), Bolívar y Magdalena (región caribe), Boyacá y Cundinamarca, que era en realidad Bogotá (altiplano cundiboyacense), Santander (región santandereana), Cauca (región pacifica) y Tolima (región suroccidente). Es obvio que en esta distribución faltan los antiguos territorios nacionales, que yo llamó Orinoquía y Amazonía, los menos densos del país por su extensión y población, y que requieren un tratamiento especial. La tercera posibilidad es mezclar los dos posibles escenarios anteriores agrupando departamentos para formar una región. Por ejemplo la región paisa estaría formada por los departamentos de Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío, la región caribe serían La Guajira, Cesar, Atlántico, Magdalena, Bolívar, Sucre y Córdoba, la región altiplano serían Boyacá, Cundinamarca y Bogotá, Santander y Norte de Santander sería la región santandereana, la región pacifica serían Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño, la región suroccidental incluiría al Tolima, Huila, Putumayo y Florencia, la Orinoquía contendría a Arauca, Meta, Casanare, Guainía y Guaviare y la Amazonía serían Amazonas y Vaupés.
La cuarta posibilidad es por geografía, que de manera macro se compone de dos océanos, el sistema de cordilleras y las vertientes de los ríos Cauca y Magdalena, así como la Orinoquía y la Amazonía. Sería un barajar de nuevo, definiendo regiones como la del alto Magdalena que hoy no existe.
Cualquiera que se escoja, la tercera posibilidad por ejemplo, puede someterse también a consideración en el referendo, con mecanismos para ajustarlas, particularmente en sus fronteras, muchas veces difusas.
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