Según el Dane, en Colombia el 42,5% de los jóvenes vive en condiciones de pobreza multidimensional, es decir, aquella que abarca serias deficiencias en materia de Salud, educación, vivienda, trabajo y acceso a servicios básicos.
Esto quiere decir que un segmento de la población que abarca 14,8 millones de personas, comprendidos entre 12 y 28 años está padeciendo enormes carencias, que les impide avanzar en la vida, y acaso sostenerse en ella.
Nos lleva a pensar este escenario en una desprotección de los derechos de los jóvenes, que no encuentran con medios elementales para poder desarrollarse dentro de la sociedad. Cuando hablamos de carencia de salud, en donde está también el factor alimentario y los demás enumerados, nos encontramos frente a un cuadro lamentable en donde nuestra juventud está definitivamente expuesta a múltiples factores, que seguramente incidirán en el fracaso de su proyecto de vida, pues sus condiciones serán precarias para poderla afrontar de manera decorosa.
Y si vamos más allá, cuando nos ubicamos dentro del sector educativo, que constituye la herramienta efectiva para el desarrollo de la persona y de su actividad económica, nos encontramos con cifras aterradoras que nos indican que el acceso y permanencia en el sector presenta enormes deficiencias que en verdad nos aterran.
El caso más preocupante está en los sectores de primaria y bachillerato, en donde los indicadores nos muestran una caída preocupante, que abarca los grados comprendidos entre el 6º y el 9º pues mientras en el 2021 los niveles de acceso estaban en el 80,3%, para el 2024 solo se registró un 75,2%.
Y ni hablar de los grados 10º y 12º en donde para el 2024 la cobertura apenas llega a un 50,5% lo que representa que la mitad de la población en ese segmento se encuentra desescolarizada.
Estas cifras nos llevan a pensar en los enormes esfuerzos que hay que desplegar dentro del sistema educativo, no solo para lograr incorporar mucho más jóvenes, sino para poder estar en capacidad de brindarles elementos adecuados para su permanencia dentro del ciclo educativo.
Los jóvenes constituyen el futuro del país; de sus condiciones personales dependerá la actividad nacional y este grupo de personas cuando están bien educadas, constituyen el motor para poder alcanzar los objetivos deseables. No es justo que mientras todos los países están concentrados en estimular a la juventud y de proporcionarles los instrumentos necesarios para la seguridad de su existencia y su evolución, aquí tengamos serias dificultades que sin duda están los están arrojando a la marginalidad.
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