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La paradoja de Cristo
Pero no nos desviemos y expliquemos el por qué el título de esta columna.
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Sábado, 11 de Abril de 2026

Como recientemente celebramos en Colombia la Semana Santa, los lectores al avistar el título de la columna imaginan que se trata de Cristo Jesús, pero no, se trata ni más ni menos que de Cristo terrenal, el de Cúcuta.

Juan Fernando Cristo desde chiquito ha estado pegado a la ubre del Estado, inició como secretario de Gobierno del municipio de Cúcuta, Consejero de Comunicaciones a nivel nacional, Viceministro de Relaciones Exteriores, Cónsul General de Colombia en Caracas, embajador en Grecia, senador y ministro en varias ocasiones en una carrera que lleva alrededor de 37 años, empezando en su juventud, admirable.

En su carrera política, heredó la votación de su padre el exsenador Jorge Cristo (QEPD) asesinado vilmente por la guerrilla del Eln en el año de 1997, caudal electoral que fue menguando paulatinamente especialmente en su mismo departamento (N de S), pero logrando consolidar una importante votación fuera del departamento que le permitieron elegirse senador por varios periodos, posteriormente a su hermano Andrés igualmente al Senado y  por último elegir a dedo un ilustre desconocido del municipio de Toledo como senador de la República. Ahora en su mínima expresión como gran elector, pierde la personería jurídica de su movimiento en Marcha, al no lograr siquiera elegir un solo miembro al Congreso de la República. Herencia dilapidada.

Y todo como consecuencia, indiscutiblemente, producto de los escasos resultados en materia de la consecución de recursos importantes para el desarrollo del norte de Santander y especialmente de su Cúcuta del alma como su patria chica, el departamento en general pasó su factura, es Karma, se dice.

Experto componedor, ha brincado de rama en rama, al mejor estilo Roy  Barreras, fue samperista, gavirista, santista, jugó con Claudia López y Sergio Fajardo, aterrizando donde Gustavo    Petro, con el ropaje de progresista, después de haber desempeñado un papel fundamental en el acuerdo por la paz del gobierno de Santos, convertido en un absoluto fracaso, donde los principales cabecillas llegaron al Congreso de la República y el grueso de las guerrillas se quedaron delinquiendo en el monte, fortalecidos ahora en este gobierno con el cuento de la paz total, controlando más del 40% del territorio nacional.

Pero no nos desviemos y expliquemos el por qué el título de esta columna. Es una paradoja, un contrasentido, contradicción, un absurdo e incongruencia que Juan Fernando se alíe con los compinches de la narcoguerrilla. Cuando me enteré de la noticia, me dije: “no te lo puedo creer” ¡Unido con los victimarios del papá!! Quedé como condorito, “¡Plop!


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