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De la inspiración a la acción: lo que deja Google Next 2026
El reto que es qué tan rápido y con qué profundidad lo hacemos.
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Domingo, 26 de Abril de 2026

Escribo este artículo durante el último día de este encuentro de casi 30.000 personas de diferentes culturas, idiomas y roles en Google Next 2026. Y no puedo evitar recordar la Torre de Babel. No como símbolo de fracaso, sino como contraste: hoy, en medio de esa diversidad, sí estamos logrando coordinarnos. Y esa diferencia lo cambia todo.

Lo que se ha evidenciado aquí no es una evolución incremental. Es un cambio de modelo. La inteligencia artificial dejó de ser un asistente para convertirse en un agente operativo dentro de las organizaciones. La IA deja de ayudar y empieza a ejecutar.

El mensaje presentado por Thomas Kurian es contundente: entramos en la era de la IA basado en Agentes.

Plataformas como Gemini Enterprise Agentic permiten crear sistemas capaces de ejecutar procesos completos: analizar información, tomar decisiones y activar acciones en tiempo real. No es automatización tradicional. Es una nueva forma de operar.

Esto obliga a replantear la estructura misma de las organizaciones. Ya no se trata de digitalizar lo existente, sino de rediseñar cómo se produce valor.

La propuesta no es solo de software, sino de arquitectura:

             •            Infraestructura optimizada para IA.

             •            Datos limpios y organizados para ser utilizados en tiempo real.

             •            Plataformas para crear y gestionar agentes.

             •            Seguridad integrada desde el diseño.

Todo esto funciona en un entorno donde la multi-cloud es la realidad dominante. Las organizaciones operan con múltiples nubes, sistemas heredados y nuevas aplicaciones. La capacidad de integrar ese ecosistema es lo que define si la inteligencia artificial genera valor o se diluye.

La tecnología ya está disponible. El reto es su implementación estratégica. Para las empresas, implica rediseñar procesos y romper silos de información.

Para los gobiernos, modernizar la gestión pública con datos y decisiones en tiempo real, garantizando seguridad y soberanía. Para las personas, adaptarse a entornos donde la interacción con sistemas inteligentes será permanente.

El riesgo no es tecnológico. Es de ejecución. Preparar a las personas es la tarea urgente. Ninguna transformación será sostenible sin talento preparado.

Esto exige:

             •            Pensamiento analítico y comprensión del uso de datos.

             •            Capacidad de trabajar con sistemas automatizados.

             •            Criterio para supervisar decisiones apoyadas en inteligencia artificial.

No se trata de formar expertos técnicos en masa, sino de lograr que cada rol entienda cómo integrarse en esta nueva lógica. Quien no lo haga, perderá relevancia.

Aunque Google lidera esta conversación, otras compañías avanzan en la misma dirección. La convergencia es evidente: inteligencia artificial integrada en procesos, automatización avanzada y ecosistemas interconectados.

Esto no es una apuesta aislada. Es una transformación estructural.

Los líderes hoy no pueden limitarse a observar. Deben entender la tecnología, traducirla en estrategia e implementarla con impacto real. La velocidad de adaptación será el nuevo factor de competitividad.

Lo que hemos visto en Google Next 2026 confirma que la inteligencia artificial visado en agentes, soportada en entornos multi-cloud, marcará el futuro cercano y cambiará la manera cómo operan las organizaciones.

El reto que es qué tan rápido y con qué profundidad lo hacemos. Porque en esta nueva etapa, quedarse atrás no es una opción, en cambio avanzar es una decisión estratégica.


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