La incertidumbre es un sentimiento que siempre asiste al ser humano; es el temor por el futuro, por sus resultados frente a las expectativas o sueños que se tienen.
Y la verdad es que ese temor suele causarnos nerviosismo, estrés, desasosiego y ansiedad, pues la esperanza nos asiste, pero la duda suele atraparnos.
Cada vez que un nuevo año se inicia, la mente se inquieta y acelera, la pensadera nos invade, el temor se hace evidente. Interrogantes como ¿podré? ¿será? ¿vendrá? ¿ahora sí? Rondan nuestras cabezas, mientras el año comienza a contar los días, en donde cada amanecer sumamos, y cada anochecer restamos, y ente tanto los hechos comienzan a aparecer, unos con fortuna, y otros despojados de ella lindando con la adversidad.
La verdad es que, en la mayoría de los casos, los sucesos suelen provenir de un antecedente; cuando se crean las condiciones favorables, la certidumbre aparece y los resultados son positivos, pero cuando se transita sobre un terreno llano, sobre una arena movediza, esa certidumbre se desvanece y vienen los resultados adversos.
Para Colombia se advierte un año particularmente definitorio. Los vehículos que conducen nuestro destino cambiarán de conductores; tanto en el Congreso como en la presidencia de la República habrá caras nuevas, protagonistas de las decisiones que nos regirán en los próximos cuatro años. El doctor López Pumarejo se refería a este episodio con la expresión “caras nuevas en los carros oficiales”.
Tarea compleja la que nos aguarda, pues cada voto constituye una herramienta que permitirá establecer si nos arropamos en la incertidumbre, o si florece la certidumbre, es decir, si es posible afianzar la certeza de que las cosas van a estar en las mejores manos.
Muchas personas no suelen hacer el ejercicio de pensar, que incluye examinar información, comparar parámetros de comportamiento y producir deducciones fundamentadas que permitan no solo abonar el terreno, sino proporcionar señales ciertas para que el futuro llegue de manera tranquila, firme y dispuesto a ofrecer el valor agregado que esperamos para nuestras vidas y para la sociedad.
La democracia es una institución que ha traído muchos beneficios al mundo entero, cuando se utiliza razonablemente, fiel al compromiso de exaltarla y desarrollarla para que ofrezca frutos nutricios y herramientas transformadoras.
Lamentablemente, cuando no se usa en la forma adecuada, la audacia de algunos hace que se produzca la confusión, que aparezca el error y que se asiente la incertidumbre, que termina haciendo de las suyas para pisotear el futuro.
Feliz Año Nuevo para todos los lectores, con el deseo que la reflexión nos proporcione los mejores augurios para esta nueva etapa.
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