Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Columnistas
Cuando hay plata y se gasta mal
Mucho tiempo lleva esta denuncia en los medios de comunicación, y pasan los años sin que se realice una acción efectiva, para hacer que ese desangre de los recursos se detenga de manera certera.

Authored by
Viernes, 9 de Enero de 2026

44 billones de pesos en un país como Colombia, es demasiada plata. Y esa cifra es precisamente la que cita el exdirector de Planeación Nacional Jorge I. González, que han manejado las regiones en los últimos cuatro años, y que a su juicio “terminaron en proyectos mal estructurados, desarticulados y poco eficientes”.

Duele enormemente que, estando esta Nación en condiciones tan desfavorables, no exista una capacidad de aprovechamiento de los recursos, para que estos lleguen a los ciudadanos en obras y en servicios de buena calidad, en donde sea posible experimentar un real crecimiento.

Mucho tiempo lleva esta denuncia en los medios de comunicación, y pasan los años sin que se realice una acción efectiva, para hacer que ese desangre de los recursos se detenga de manera certera.

Están fallando los ejecutores, en este caso los gobernadores y los alcaldes, pero también es posible observar una red de corrupción que se embarca en esta clase de proyectos en donde no existen elementos de planeación claramente diseñados, ni marcos de gasto cuidadosamente establecidos, lo que lleva a facilitar toda clase de festines alrededor de los recursos, que pescan los oportunistas en ríos bastante revueltos.

Pero como si no fuera poco, el Sistema General de Regalías ha expresado su preocupación porque existen 16 billones de pesos sin invertir, en medio de un cúmulo de necesidades que no han sido evaluadas, ni se han diseñado proyectos de inversión para poder estar en capacidad de aplicar los dineros respectivos.

Es decir, hay plata, pero está guardada, en medio de un clamor por acueductos, alcantarillados, vías y el por cubrimiento de necesidades básicas en salud, educación y nutrición.

Será que se cumple el karma de que las bonanzas resultan ser una maldición, pues aparecen los dineros por montones, pero estos a su vez se esfuman ante los ojos de todo el mundo y ante la frustración de un pueblo que celebra el crecimiento de las rentas, pero que padece su perversa y endemoniada ejecución.

Varias veces también el Congreso se ha ocupado de este tema, y ha tratado de elaborar marcos legales para la administración y ejecución de las rentas provenientes de las regalías, pero al parecer no han sabido dar en el meollo del asunto.

Con esas cuantías tan enormes, sería fácil estructurar un organismo de planeación robusto, para que asesore a departamentos y municipios en la elaboración de proyectos, técnicamente perfilados, de tal manera que resulte fácil acceder a los recursos, y también a unos rigores requeridos para la ejecución.

A su vez, resulta importante el diseño de un instrumento de control efectivo, pues la pregunta que nos queda es, ante estas denuncias ¿dónde están los organismos de control?


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion  . 

Temas del Día