Petro, antes de la inaceptable y ofensiva amenaza de Trump, de que sería “el siguiente”, después del derrocamiento de Trump, formuló una significativa declaración, afirmando por primera vez que en Venezuela debería haber “un gobierno de transición”, lo que quiere decir tácitamente que Maduro debía salir.
Naturalmente que ese gobierno de transición tendría que ser el de Edmundo González y María Corina Machado, que lo saben muy bien, y que se especula por cuánto tiempo sería.
Petro igualmente afirmó que Maduro debe entender que la respuesta a una agresión interna no es solo el alistamiento militar, sino una revolución democrática”. Agregó además que es hora de que en Venezuela haya “una amnistía general”. Naturalmente, que, siguiendo el planteamiento anterior, se supone que debería ser decretada por el nuevo gobierno.
Es una idea que seguramente González y María Corina estarán analizando, mucho antes que Petro lo mencionara. Habrá que saber a quienes debería cubrir. Lo cierto es que los opositores saben muy bien que si algo parecido no se otorga, el cambio sería imposible.
Decenas de los generales de Maduro de los oficiales, suboficiales y soldados de las fuerzas armadas y sus familias, se negarían a entregar las armas o sumarse a un nuevo ejército, sino tienen la seguridad de que no van a ir a la cárcel o a perder lo mucho o poco que han logrado durante el régimen. De la misma manera pensarán millares que han venido ocupando cargos públicos en las diferentes agencias del estado y que se han beneficiado del régimen.
La amnistía es el dolor de cabeza en todos los procesos de paz. Para no hablar tan largo, basta mirar nuestra propia situación con los acuerdos de paz concertados con los grupos armados, que son apenas una ínfima fracción de la población de un país. Sin ella no habría paz y seguramente en Venezuela, por algo parecido se tendrá que pasar, con JEP o sin ella. Es evidente que eso debería anunciarse en los primeros días de gobierno.
Colombia, tanto con este gobierno como el entrante, deberán estar al lado de la transición en Venezuela que seguramente tomará varios años, ya que el país ha quedado destruido. No solo en su infraestructura petrolera y minera, sino también en su economía, en la restructuración de las fuerzas armadas, de la justicia, del poder legislativo y de la convivencia.
Por la amnistía aunque no sea total se tendrá que pasar en Venezuela. Si no se iniciará otra migración masiva en la que el destino forzoso será Colombia…y ya no damos más.
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