La salud mental va más allá de la ausencia de trastornos. Se trata de un estado de bienestar integral que influye en cómo las personas enfrentan los retos cotidianos, desarrollan sus capacidades y construyen relaciones. Su impacto es mayor de lo que suele percibirse: investigaciones científicas han demostrado que mantener una actitud positiva se asocia con una vida más larga y plena.
En Colombia, el panorama refleja un desafío urgente. De acuerdo con la Encuesta de Salud Mental del Ministerio de Salud (2023), el 66,3 % de los ciudadanos ha tenido algún problema de salud emocional a lo largo de su vida. A esto se suma una cifra preocupante: en 2024 se registraron 2.984 casos de suicidio, según el Instituto Nacional de Medicina Legal.
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, especialistas llaman a generar conciencia sobre la importancia de hablar de bienestar emocional y de promover estrategias de cuidado que incluyan el fortalecimiento del pensamiento positivo.
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El poder del optimismo
Más allá del impacto emocional, el optimismo tiene efectos comprobados en la salud física. Una investigación publicada en Social Psychological and Personality Science reveló que mayores niveles de optimismo en adultos mayores se relacionan con una mejor percepción de salud y una menor prevalencia de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, cáncer y cardiopatías.
Otros estudios han asociado la actitud positiva con beneficios en la salud cardiovascular, la reducción de los efectos del estrés y una recuperación más rápida frente a situaciones difíciles.
¿Qué significa realmente pensar en positivo?
El pensamiento positivo no implica ignorar los problemas ni bloquear las emociones negativas, sino aprender a darles un lugar sin permitir que dominen la percepción de la realidad. “Orientar la mente hacia lo positivo permite ver oportunidades en los retos y valorar lo mejor en los demás”, explica la doctora Marcela Pérez, directora Médica de Abbott.
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La especialista recomienda prácticas sencillas para cultivar una mentalidad optimista:
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Identificar y transformar pensamientos negativos frecuentes.
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Encontrar el humor en lo cotidiano.
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Rodearse de personas que transmitan apoyo y motivación.
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Cuidar el diálogo interno, evitando la autocrítica excesiva.
Un llamado a la acción
Reconocer el valor del optimismo no significa dejar de lado la atención médica o psicológica cuando sea necesaria. “El pensamiento positivo es clave para el bienestar integral, pero si las dificultades se vuelven persistentes o abrumadoras, es fundamental buscar ayuda profesional y mantener abiertos los espacios de diálogo”, concluye la doctora Pérez.
En caso de emergencia, las autoridades recomiendan llamar a la Línea 106 o acudir al directorio nacional de atención en salud mental.
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