El presidente Gustavo Petro afirmó anoche que “no hay un caos de la seguridad” en el país y que los indicadores están en sus niveles más bajos desde 1993, pese a la escalada de violencia en el suroccidente, que deja 31 atentados, 21 muertos y 35 heridos.
El jefe de Estado atribuyó los hechos recientes al “narcotráfico, la cocaína y la economía ilícita del oro”, señalando que responden a disputas entre grupos mafiosos.
Aun así, Petro aseguró que la tasa de homicidios “se mantiene en niveles similares a los registrados tras el proceso de paz durante el gobierno de Juan Manuel Santos” y que se “mantuvo” en el gobierno de Iván Duque.
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Contrario a lo que afirmó el presidente Petro, el país por estos días ha sufrido al menos 31 ataques guerrilleros en el suroccidente de Colombia durante el fin de semana, entre ellos la detonación de una bomba en una carretera de Cajibío, Cauca, que dejó 21 muertos, según el último balance del gobierno.
El saldo de víctimas fatales por el ataque con explosivos del sábado en el departamento del Cauca ascendió a 21. Desde el viernes se han registrado 31 acciones guerrilleras en tres departamentos de esa región, informaron las FF. MM.
Los ataques son atribuidos a una facción disidente de la guerrilla FARC comandada por alias Iván Mordisco, el criminal más buscado de Colombia, que se financia principalmente con el tráfico de cocaína.
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